Recetario de Tías

¿Cuánto tiene el pote Cecilia?

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Lo hemos comentado siempre, nuestras tías se presentan, de alguna manera se anuncia y nos llenan las opciones de coincidencias que terminan por convencernos de que esta es una sección que se gobierna y se autogestiona, somos solo un instrumento de la  memoria.

La memoria de la radiodifusión venezolana está ligada a la vida de nuestra Tía, una mujer aventajada a su tiempo, en pensamiento y acción, una chica decidida que cautivo a los venezolanos y se convertiría en su tránsito por la TV en la confidente y amiga de las mujeres y los hogares del país.

13944740_copia.520.360Cecilia Martínez Mendoza, fue una de los 4 hijos de Alberto Martínez Reverón y Josefina Mendoza Aguerrevere. Activa desde muy pequeña practicaba deportes, cantaba, bailaba y le encantaba la actuación.  Su madre, quien tocaba el piano y les rodeo de música y arte, falleció cuando apenas llegaba a los 13 años, quedando junto a sus 3 hermanos (dos hembras más y un único varón) al cuidado de su padre, quien fue estricto, pero supo sortear la terrible situación de la viudez y la crianza de los muchachos. Estudio hasta sexto grado, porque en su época  estaba mal visto que las mujeres estudiaran bachillerato.

A sus 14 años, prometiendo al padre una conducta recta y ajustada a las buenas costumbres de la época,  Cecilia Martínez se convirtió en la primera locutora venezolana, a pesar de ser prácticamente una niña y a pesar de las miradas suspicaces. Le tocaría ser la primera en muchas facetas de su vida, a la par de la primera actriz de una radionovela venezolana y la cantante del primer jingle publicitario para la radio en Venezuela.

DEKP8nxEjK5mRJh1u9lMKDQaTm8“La radio inicia en Venezuela en 1926, cuando William Henry Phelps, padre e hijo, pidieron una concesión para fundar una emisora de radio, la primera de carácter comercial del país. El gobierno de Juan Vicente Gómez otorgó ese primer permiso radioeléctrico a la emisora AYRE Broadcasting Central de Caracas, cuya puesta en marcha recayó en las manos de Edgar Anzola, pionero de la radio y  del cine en Venezuela. Gracias a su ingenio y diligencias, la planta empezó a transmitir en  frecuencia AM el 23 de mayo de 1926. Ese día, como nadie tenía aparatos de radio, se pusieron altavoces en la Plaza de Toros del Nuevo Circo, para que los caraqueños tuvieran noticias del nuevo invento. Al poco tiempo, ya era muy popular la programación de la emisora, integrada por lectura de noticias y música en vivo o en discos. Dos años después, en 1928, brotó un vigoroso movimiento estudiantil en protesta contra la dictadura y esta respondió a sus naturales reflejos cerrando la estación. En 1930, el Grupo 1BC fundó la emisora YVIBC, que incluiría espacios dramáticos  y extendió el horario de transmisión hasta la medianoche. Se necesitaba talento, programas como “El Teatro del Aire” -espacio radiofónico donde los humoristas Rafael Guinand y Leoncio Martínez daban charlas y presentaban diálogos cómicos.-tuvieron éxito inmediato. La necesidad de voces diversas se acentuó. Era preciso sacarlas de donde fuera”. Milagros Socorro.

Cecilia llego a la radio de la mano de Eduardo Martínez Plaza, primo de los Martínez Mendoza, quien tenia un espacio radial  “La hora de la canción”, y poco dinero para pagar talento, por lo que recurrió a la voz de  su prima Fina, la hermana mayor de Cecilia, para que cantara en su programa.  Llegado el primer día, ya preparados Eduardo con una guitarra y Fina en el micrófono,  al entrar al aire Fina se paralizó y no pudo cantar. Hubo unos segundos de silencio hasta que Cecilia, que  se encontraba en la cabina acompañando a su hermana, y que se había ofrecido sin éxito para cantar, entono el bolero Quisiera amarte menos. Allí empezó la historia de la Cecilia Martínez, en la radiodifusión venezolana.

Nació un 24 de noviembre de 1913 y un 23 de septiembre, a sus 102 años se despidió de este plano conocido y en el cual vivió a plenitud. Tataranieta de un ex-presidente, Cristóbal Mendoza, prima y modelo de Armando Reverón y del  humorista Leoncio Martínez, la vida de Cecilia estuvo llena de personajes atrevidos y floridos, como ella, de historias y situaciones inéditas en un país que despuntaba a la modernidad.

“Cecilia fue guardiana de momentos singulares del devenir de Venezuela”, asegura Milagros Socorro, quien la conoció y entrevisto en varias oportunidades.

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En efecto se cuentan de  Cecilia anécdotas divinas, que ella misma se encargó en vida de admitir o desmentir. Cierto fue que tenía en su memoria el perfume  de Carlos Gardel, con quien las malas lenguas de siempre aseguran se apretó al bailar un tango. También que fue compañera de juegos de Rafael Caldera, en el patio de la casa de su abuela y vecina de pupitre de María Teresa Castillo en el colegio. Del romance  con Pedro Estrada, fue siempre muy clara, asumiendo la amistad, que duro hasta que se enteró de que era el jefe de la Seguridad Nacional de Marcos Pérez Jiménez, pero no podemos adjudicarle a ella el que Pedro Estrada, esbirro emblemático de la dictadura perezjimenista, suspirara de amor por Cecilia.  No fue devota del doctor José Gregorio Hernández, asi lo preciso, pero lo recuerda con mucho cariño.

“El Dr. José Gregorio Hernández era nuestro vecino, y con frecuencia bajaba del tranvía y entraba a saludar a mi papá. Cierta vez amanecí con dolor de garganta, papá no se preocupó y dijo – esperemos que llegue José Gregorio – Cuando llegó y me vio la garganta, sin decir palabra, corrió hacia la farmacia regresando con una inyectadora que entonces me pareció enorme, y me puso una inyección en el vientre, luego le explicó a mi papá que lo que yo tenía era difteria. Así que posiblemente a él le debo el milagro de ¡conservarme en mi jugo! Murió en 1919, cuando yo tenía 5 años. Nunca desarrollé una religiosidad especial con respecto a él. Pero siempre le he atribuido parte del mérito por mi larga vida y la salud que me ha acompañado. Quién sabe si, a pesar de mi descreimiento, soy un milagro andante del médico de cabecera de mi infancia…”, citó en una entrevista, con su desparpajo habitual.

De aquel primer bolero interpretado por Cecilia vendrían en 1933 la primera radionovela transmitida en Venezuela, El misterio de los ojos escarlata, en la que interpretaba  el papel de la protagonista Alida Palmero. Luego La Comedia de Santa Teresa, radionovela de corte costumbrista y que se mantuvo al aire durante 4 años. Mas adelante un programa con César Pinto llamado Nuestra Tierra,  y junto a Napoleón Bravo realizó un programa llamado Dos Generaciones, el cual se transmitía por Radio Aeropuerto y trataba sobre la historia contemporánea de Venezuela.

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El paso a la Televisión parecía obvio y allí estuvo Cecilia el día que se transmitió la primera imagen televisiva del país (1954), debutando en el recién estrenado canal  Radio Caracas Televisión, como “juez” en un programa  llamado Tribunal Juvenil. Participaría luego en un programa de comedia llamado Qué Tiempos Aquellos  y después en el famoso show de concursos, Monte Sus Cauchos, con otro pionero de la Radiodifusión Venezolana,  Néstor Luis Negrón. Su participación era puntual y pequeña pero caló y se hizo famosa,  gracias a una frase que Negrón popularizo: “Cecilia ¿cuánto tiene el pote?”… Contaba Cecilia que la frase la acompaño por años y que era una tentación inevitable de quien la reconocía en la calle, incluso  años después de finalizado el programa, preguntarle por el monto del pote.

Cecilia Martínez fue por años la única sobreviviente de aquel equipo de aficionados que dieron vida a  la televisión Venezolana. Nadie era profesional del medio. Algunos venían de la radio, otros del teatro e incluso de las aulas donde se desempeñaban como maestros, pero nadie tenía idea de cómo se hacía televisión. Aun asi la mística y compromiso con que asumieron el reto nos dejó una herencia de buena práctica radiodifusora,  y por ello son  hoy día referente de profesionalismo e innovación.

celinaGLa vida sentimental de Cecilia no fue, como era de esperarse convencional.  Se casa en primeras nupcias con Germán Álvarez Lemus,  con quien tiene dos hijas, Yolanda y Elena. La relación fue intermitente y accidentada, debido en parte a la demostrada infidelidad de Alvarez Lemus. Se separaron tres veces antes de divorciarse definitivamente, siendo nuevamente pionera Cecilia, pues el suyo  fue el primer divorcio en Venezuela, donde además se entablo la primera demanda por abandono del hogar, sentando precedente sobre patria potestad y pensión alimenticia.  En 1971 divorciada y con 58 años  se casa con Eduardo Reina, 20 años menor que ella. Sobre los rumores y comentarios sobre su vida amorosa,  el divorcio y su matrimonio con un hombre menor que ella,  a una edad en que para la época una mujer era considerada una abuela que debía bordar y tejer, Cecilia atajaba: “Como era mi costumbre, no hacer absolutamente caso a los comentarios de los demás. Eduardo y yo nos queríamos profundamente y nuestra relación sólo nos concernía a nosotros… Fue muy fuerte. Pero todo el mundo estaba de parte mía. Mi esposo fue muy mal portado, me divorcié y me volví a casar. Yo fui muy feliz en mi segundo matrimonio, con Eduardo Reyna, que era argentino. Fui muy feliz con él.  

Cecilia fue productora y conductora de  el primer programa de televisión en Venezuela completamente dedicado a las amas de casa llamado Cosas de Mujeres el cual se transmitía de lunes a viernes aportando cada día una temática diferente, el programa duró 12 años en Radio Caracas Televisión.  Cecilia se convirtió en la amiga incondicional de la mujer venezolana.

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A la cancelación del programa en RCTV, Cecilia se muda a Venevisión, sigue como locutora y productora,  mejorando el formato con el que  venía trabajando. En Nosotras las Mujeres incluiría por ejemplo secciones legales, para dar a conocer a las mujeres sus derechos, leyes y recursos. El programa y ella durarían 10 años en Venevisión. Luego se muda  a Venezolana de Televisión, donde conduciría junto a  varios periodista jóvenes, para quienes sería una mentora,  el programa Toda una Mujer, con un enfoque más informativo y ya no exclusivamente para las mujeres, pues tenía diferentes secciones en las que se incluyen espacios que se convertirían en referentes del discurrir político y social del momento, como Zapata absolutamente en serio, El libro de la semana y secciones de psicología. Con este programa Cecilia  duró 8 años en el aire hasta 1983. Contaba para ese entonces con 70 años.

CECILIA_MARTINEZ_A sus 74 años, cumpliendo el fuero interno que desde muchacha la llevo a la radiodifusión, Cecilia cumplió el sueño de debutar en el cine, en la película Ifigenia, de Iván Feo, basado en el libro de Teresa de la Parra. De allí siguió un rol en la película El Escandalo, de Carlos Oteyza; Amaneció de golpe, de Carlos Azpurua y algunos cortometrajes. Incluso se dio el gusto de participar en una novela Blue Jean, donde interpreto a una madre malvadísima, que mostró, si acaso no era ya evidente, lo versátil y talentosa que fue Cecilia.

Sobreviviente de grandes duelos en su vida personal,  incluyendo la muerte de su hija Yolanda, de lo que poco le gustaba hablar, Cecilia Martínez supo en todo momento mantener ese difícil equilibrio entre lo personal y lo laboral, entre su vida publica y privada.

En una de sus ultimas entrevistas dijo: “He contado lo que me ha interesado contar, hay cosas que no todo el mundo tiene que saber por el hecho de haber sido una mujer exitosa. Mis secretos me pertenecen, son secretos de confesión y sólo los curas que me han oído, lo saben. ¿El motivo? Soy madre, abuela y bisabuela… Cómo crees que a estas alturas de mi vida, voy a revelar lo que con tanto celo he guardado. Si no lo hice antes, cuando era soltera y joven”.

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Entró un día a la cabina de radio, cuando tenía 14 años y salió después de cumplidos los 90, siendo fiel a si misma. Quizá una ultima anécdota de Cecilia, que data de sus comienzos, sea reflejo de lo que hizo y quiso tanto en lo profesional como en lo personal. Cecilia,  realizo el primer jingle publicitario en Venezuela, para un famoso jabón llamado John Laud. La cuña, que se colocaba seis veces al día, en vivo,  fue prohibida por el mismísimo Benemérito, quien considero la letra “erótica y atrevida”.

Suspirando está en el baño
Ana María de la Luz
Porque ella quiere bañarse
Con John Laud
Y su madre no concibe
Que Ana María de la Luz
Quiera meterse al baño
Con John Laud
Mamita mamita
Encárgame el ataúd
Si tú no me dejas
Bañarme con John Laud

DulceLecheCortada_FotoPatrickDolande_BMSLa receta de nuestra Tía no es otra que el  Dulce de Leche Cortada, un dulce  muy famoso que antes se preparaba con frecuencia, lamentablemente hoy no tanto, pero es una delicia de la dulcería criolla venezolana que debemos conservar y disfrutar. En Venezuela hay diferentes tipos de dulces de leche  y cada familia tiene sus propias versiones. Las conservas de leche,  los abrillantados de la región andina, las papitas de leche con su clavito de olor en el medio, el dulce de leche de Coro y  el dulce de leche cortada, que es de los mas sencillos de realizar y era uno de los postres favoritos de Cecilia. Aquí su receta en dos versiones:

Ingredientes

  • 8 huevos
  • 1 ½ litro de leche
  • 1 Kg. de azúcar
  • 100 gr. de pasas
  • el jugo de un limón verde
  • 1 astilla de canela
  • 1 toquecito de ron
  • 1 toquecito de vainilla

Preparación

Primero lleve al fuego la leche con la astilla de canela, cuando esté tibia agregue el jugo de limón y el azúcar, no lo remueva hasta que por efecto del jugo de limón la mezcla se corte en grandes grumos. Aparte bata los huevos muy bien y viértalos lentamente a la leche, una con un batidor. Cuando se forme un almíbar agregue las pasas, el ron y la vainilla, deje cocinar hasta que este espeso, vierta en un molde y cuando este frío refrigere.

Ingredientes:
1 litro de agua
300 gramos de leche en polvo
2 tazas de azúcar
el jugo de un limón grande o de dos pequeños
1 cucharadita de vainilla
clavos de olor al gusto
canela en astilla al gusto

Preparación

Se mezcla la leche y el agua, y se agrega el jugo de limón. Agregar los clavos, la canela y la vainilla. Colocar en fuego medio hasta que hierva, luego seguir cocinando a fuego bajo. Mover suavemente con una cuchara para que no se pegue de la olla, pero sin disolver los grumos. Cuando se observe que la leche se ha cortado, agregar el azúcar. Cocinar, moviendo de vez en cuando con una cuchara, cuidadosamente para no disolver los grumos, hasta que se forme un almíbar y tome un color dorado. Aprox. 70-80 minutos. Dejar enfriar y guardar en el refrigerador.

Adriana G.

 

http://prodavinci.com/blogs/cecilia-martinez-la-de-los-ojos-escarlata-por-milagros-socorro-unafotountexto/

 

 

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