El arte y la vida

A la memoria de Joseluis Zhivago Santamaría

Zhivago, así te conocíamos por estos espacios. Estábamos extrañando tus letras, tus ocurrencias en las redes, tu llamada oportuna para comentar algún hecho insólito de la vida, y sobre todo de nuestra amada Venezuela, y por eso fuimos a las redes por tu pista, nos tomó por sorpresa la noticia de tu viaje celestial.  

Sabemos que debes estar mucho mejor donde estás, que vas a encontrar grupos y personas interesantísimos para montar tertulias animadas y de mucha altura; que confirmarás muchas situaciones que ya sospechabas, y, sobre todo, cautivarás a otros que no te conocieron en esta tierra y ahora tendrán ese privilegio.

Queda nuestro sencillo, pero muy sentido homenaje a tu memoria, El Arte y la Vida, uno de tantos post que tan generosamente nos cediste, y que disfrutábamos leer y publicar. 

Te llevaremos en nuestros corazones por siempre.

Cuántas veces hemos escuchado decir frases como: El arte de vivir, el arte de amar, la cocina es un arte, amar, besar, el sexo son arte y en definitiva todas aquellas actividades que de una u otra forma relacionan y conectan al arte con las cosas más comunes y cotidianas de la vida.

Pero es que arte no es otra cosa que una creación humana donde el propio hombre logra expresarse de la manera más sublime y sensible, desde un punto de vista individual hacia el colectivo, siendo la vida ese punto intermedio entre el nacimiento y la muerte por donde transitamos llenándonos de experiencias de todo tipo.

Entonces siendo esto es así, todos somos los artistas de nuestras vidas.

A lo largo de la existencia humana, el mundo ha conocido un sin número de artistas de toda índole, en la pintura, en la música, en la escultura, en las letras, el cine, etc. Y obviamente unos más sobresalientes que otros, y tristemente la gran mayoría quedan anónimos en el tiempo, sin trascender más allá de ellos mismos.

Podemos preguntarnos ¿a qué se debe esto? y muchas respuestas pueden venirnos a la mente, en la mayoría de los casos es porque generalmente se abandonan los sueños, se desvía el camino trazado a una o varias metas, muchas veces por comodidad, muchas veces por incapacidad, otras veces por no ser constantes y otras tantas por inseguridad. El punto es que perdemos la grandiosa oportunidad de ser grandes artistas y nos conformamos con ser simples espectadores y en el mejor de los casos teloneros de las vidas de otros, maravillándonos por sus logros sin pensar siquiera porque ellos sí y nosotros no.

El motivo de esta reflexión se debe es que poco a poco me he dado cuenta como hemos perdido los valores más elementales que le dan el verdadero sentido a la vida. No se necesita llevar una existencia llena de lujos para ser exitoso o simplemente feliz, tampoco se ha de ser una figura pública para obtener reconocimientos importantes, más vale el reconocimiento de un hijo, madre o hermano, que uno otorgado por espectadores, interesados en tu simpatía o favores. Más vale lo que sentimos que lo que exhibimos.

Mi invitación es para que retomemos esa vida de artistas que todos deberíamos llevar, agradeciendo a Dios en todo momento por lo que nos da y por los que nos quita, enamorándonos cada día más de nuestras parejas,  reconociendo las virtudes ajenas sin adularlas y las nuestras sin envilecernos,  exponiendo los defectos sin ofender y aceptando los nuestros sin avergonzarnos. Disfrutando de los momentos especiales en familia, sin las expectativas de que los mismos pudiesen ser mejores.

Expresar a los demás nuestro agradecimiento de poder contar con ellos y cuando no sea así, agradecerles también porque nos permiten abrir los ojos para en un futuro no necesitar de ellos, comprender a los hijos sin ser alcahuetas e imponerse a ellos cuando se deba sin llegar a ser sus verdugos, trabajar para vivir y no vivir para trabajar (recuerden que nadie se lleva sus bienes a la tumba). En definitiva los invito a darle ese toque personal, especial de cada uno para que esta aventura llamada vida trascienda más allá de nosotros mismos y que al final del viaje, seamos recordados por la gente que nos importó y a la que verdaderamente se preocupó por quienes fuimos y no por lo que tuvimos, que seamos recordados como los grandes artistas de nuestra vida y como los alentadores de las vidas de otros en los que pudimos influir con nuestro ejemplo positivamente.

Joseluis Zhivago Santamaría

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