Oda a la mascarilla, no es joda.

Usar mascarilla es incómodo, agobiante e incluso anti higiénico, porque aunque tengas la mejor limpieza dental del mundo, los efluvios del café que te tomaste 5 horas antes, aparecen y se plantan cual clima autóctono de este imprevisto microcosmos facial. Ni les cuento lo que significa hacer un tour por las calles veraniegas de la capital, con sus 30° a la sombra.

Hablar mientras subo una cuesta ligeramente inclinada, usando  tapabocas, equivale a correr el maratón de NY en retroceso y cargando con la señora de CK; en efecto, respiro con tanta dificultad, que mi acento de culebrón ha pasado a un 2do plano y seré recordada por los turistas, como la guía asmática… y es que soy la «Dama de las Camelias«, versión cuarentena.

Pero mis conflictos con la mascarilla son como las peleas con mi hija, con quien, sin importar los niveles de drama de la última disputa, la reconciliación es necesaria, obligatoria e inevitable. Y es que para mí, usar la mascarilla es NECESARIO, porque entiendo que este odioso artilugio, junto a la higiene y a la distancia social, es lo único que va a proteger esta vida mía que tanto me gusta y es OBLIGATORIO, pues mi deber como individuo y como ciudadana, es cuidar de mi entorno y de los que me rodean.

Así mismo, el uso de la mascarilla para mí es INEVITABLE, porque pasear por las calles del centro de Madrid, es un recordatorio constante, de otra de las consecuencias que nos ha dejado el arribo del asqueroso bicho con corona (y no me refiero a Felipe VI, que a mi ese muchacho me encanta).

Cada día me encuentro con negocios cuyos únicos productos expuestos son los letreros de «se alquila», «se vende», o «se traspasa», junto a aquellos que siguen con la persiana abajo y un cartel de cierre temporal, que rezuma incertidumbre… y no sé a los demás, pero a mí, cada cerrojo echado, me remueve la consciencia.

Por tal razón, si mi aporte en estas circunstancias consiste en ponerme esta fea mascarilla, yo la seguiré usando, aunque la odie con todo mi corazón 💜

La «Dama de las Camelias«, versión cuarentena.

Patricia Helena González Pacheco

@ patriciahgp

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