Edición Abril 2020

Nos toca salir en Abril, como blog, como seres humanos no se debe, nos quedará como registro este capítulo digno de una serie de Netflix, o de un videogame. Escribo pensando en el futuro, cosa que no hago usualmente, le meto al místico y vivo el ahora, por cierto acabo de salir de una sesión virtual con Sergio Noguerón, quien confirma todas mis premisas, nada debería ser forzado, en su video se refería a la iluminación del ser. Un tema espinoso para muchos, para otros cada vez más despejado. Por ejemplo, Adriana está convencida que este episodio es un salto cuántico, sino que me desmienta, hasta el hijo está extrañado y le pide que le baje dos, que ella no es así.

De cualquier manera, con mí aquí y ahora, no puedo obviar mi visión audiovisual, siento que están todos los elementos servidos para un Black Mirror, de este virus que ha puesto al mundo para adentro.

Leí en El País de España un estudio sobre la disminución del ruido, con aparatos especializados se están midiendo los decibeles del ruido, en lugares muy contaminados de la capital española, los mismos expertos estaban impresionados como hasta el sonido ha sido afectado por el coronavirus, en este particular positivamente para los vecinos.

Entonces es una paradoja, hay un COVID19 que puede exterminar rápidamente a los seres humanos, pero paralelamente la fauna está sintiendo que tienen más espacios por donde circular. La contaminación por monóxido de carbono se ha reducido en las metrópolis por la ausencia de vehículos en las calles, y por las plantas industriales paradas. Claro que en Caracas, se quemaron los cerros, y está una calima afectando a la población, es claro porque Venezuela siempre da la nota disonante, ustedes me entienden.

También es cierto que hay un cordón de volcanes en Indonesia haciendo erupciones, como si se estuviesen comunicando, y además le envían WhatsApp a sus primos latinos, el Popocatépetl y otro que se me escapa el nombre, respondieron como corresponde. Dios me libre que le escriban al Momotombo en Nicaragua.

De manera que nadie nos va a robar el mes de abril, publicaremos la edición, con mucho o poco, porque tiempo no es lo que nos falta, lo que se nos ha complicado es no repetir más de lo mismo, es un momento donde la información se desborda sobre el tema: Coronavirus vivimos.

Sonia María

Bitácora de Cuarentena

Ramona. Me dio por contar historias, bueno siempre lo he hecho, me dio por dejarme leer. Ramona es una novela, que no sé a qué puerto llegará, pero que he de ver zarpar. Hace un año que le di carácter, cuerpo y apellido – me lo reservo – le pongo maridos, familia, escenarios y suplicios. Ya no puedo dejarla empozada en la nada de los intentos fallidos, porque soy casi un personaje más a su lado, el que se da él tupe de creer que la cuento, cuando ella tiene ya vida propia. Tomadas de la mano avanzamos, nos persignamos – profesamos la misma religión: ninguna – pero nos tenemos fe la una en la otra, eso cuenta.

El #QuedateEnCasa ha sido el momento perfecto para organizarme, Ramona se manda sola, yo solo le planteo atmósferas y situaciones; la convoco, a veces hasta le imploro. Ella decide.

Adriana G.

Sin cuarentena

El mundo entero se protege del coronavirus, los mandatarios y expertos de la salud recomiendan quedarse a buen resguardo, #QuedateEnCasa  es el hashtag del momentos, y a los esposos Ortega Murillo les dio por ignorar la situación, la Chayo invoca a todas las entidades religiosas, hace un llamado a disfrutar de la Semana Santa. Don Daniel, ni se asoma por todo esto, ¿y el pueblo? Bien gracias, que Dios nos proteja y nos cuide.

Entonces en la comarca de Miramar, donde todos, aunque no lo parezca, son felices, se preparan para la semana mayor, la pesca ha mejorado, pero no hay combustible, los mercados y empresas que compran el producto marino, están cerradas, y si compran es a precio de gallina flaca. The nica style, como le digo al gringo que siempre pasa por el restaurante, se toma una toña y en nuestros spanglish, nos quejamos de la sabrosura de este pueblo.

Ayer me puse a precisar los pendientes de Google, que son temas que voy bajando y quedan guindados en las páginas, hasta que los retome y desarrolle, muchas veces para un post de las Multisápidas y otras para consumo personal.

Se me acaba de ocurrir que debería hacer un careo con Adriana, en los sprint de escritura, se supone que eso hago en este momento, sin ver para los lados, escribo lo que mi mente le transmite a mis dedos. Sé que ella está ocupada con Ramona, y eso me parece fabuloso, muero por leerla completa. Pero igual, le voy a enviar este escrito, a ver que se le ocurre. Ella es muy ingeniosa, últimamente, su posición holística referente a este proceso global de confinamiento es muy graciosa. Así es ella, se lanza a todo, y después  interpreta, o si no pega un frenazo.

Sonia María

¿Sincuenta en cuarentena? Fiel a la premisa “la edad es cuestión de actitud”, llevo mis sin-cuenta y tantos con decencia y pulcritud. Debería ser más esmerada, pudiera estar más delgada, divinamente en forma, hacerme algo en la cara (botox, células madres, cualquier vaina). No descarto alguna medida profiláctica, pero no me afano, se me da bien la imagen natural, como al descuido, aunque probadas evidencias tengo de los efectos positivos y redentores del ejercicio, hasta en el cerebro. Ahora en cuarentena – por la pandemia de Covid-19 del cual se ha dicho lo suficiente como para que vengamos a nadar en la orilla de lo obvio – he logrado optimizar mis tiempos y entre lectura y escritura, oficios del hogar, series y películas, amén de las infatigables redes sociales, adictivas y necesarias, medito, me hago días de depuración a base de caldos y jugos verdes, y he retomado el taichí, nada grave, 3 veces a la semana y relajadísima. La verdad echo de menos mis caminatas en el Parque del Este. La aceleración indetenible de las leyes de gravedad en mi piel me llevará en los próximos días a intentar alguna rutina de ejercicios más contundente. Sé que no daré pie con bola, pero supongo que será peor que no intentar nada.

Siento la urgencia de teñir mis canas, maquillarme y vestirme. Me gusta salir y tomar aire fresco, ver gente y socializar. Pero #MeQuedoEncasa. Me replanteo las urgencias y economizo el tinte, para cuando finalmente podamos SALIR

Adriana G.

Cuarentena

Una idea que me ronda la cabeza sin cesar es que el coronavirus está acelerando la transformación de nuestra sociedad.José Ignacio Latorre

Y pasan los días y el Covid 19 sigue haciendo sus estragos en la población mundial, ya no sé ni que pensar, menos aun cuando leo a Adriana apostando a los saltos cuánticos, y no porque se los mencioné en algún momento estando en Venezuela, ella no es de las que se deja influenciar fácilmente, se las piensa y las mastica primero, ahora piensa que por ahí van los tiros. Nos fijamos el sprint de escritura para ver si sale algo bueno para el blog de este careo coronavirus, siempre queriendo dejar evidencia de los episodios importantes de nuestras vidas blogueras.

Resulta que hay unos pensadores, físicos, cuánticos, pelaos, pelúos, científicos que piensan mucho, y son los que, por lo menos a mí, me han hecho click en este  momento.

Poniéndome en contexto, estoy en la disyuntiva de como estoy pasando el coronavirus, o, estoy en el lugar más ignorante sobre la faz de la tierra. No han decretado ninguna cuarentena, y promueven los eventos recreativos de la semana mayor, ejemplo, eligieron a la chica y el chico verano 2020, con poca audiencia por cierto. O, estoy en el mejor lugar para pasar esta pandemia, en contacto directo con la naturaleza, el mar. Un espacio totalmente abierto, solamente locales, pescadores y trabajadores humildes de la comarca son mis contactos diarios, no veo a ningún pescador, ni a la señora que vende las tortillas, enfermos, ni tosiendo, solo preocupados por su pesca y la manutención de su familia.

La ventaja es que aun estando en una esquinita del mundo, el internet funciona, puedo saber lo que sucede en el resto del globo, y así carearme con Adriana en la distancia.

Volviendo al punto, dejo los links de los pensadores que me hicieron ruido, para reflexionar y afrontar esta situación.

Los titulares son:

Esto es un ensayo general; pasaremos los próximos 50 años así – Alessandro Baricco.

https://www.lanacion.com.ar/cultura/alessandro-baricco-esto-es-ensayo-general-pasaremos-nid2345637

La importancia de una pausa – Diego Arroyo Gil. https://runrun.es/opinion/402678/la-importancia-de-una-pausa-por-diego-arroyo-gil/

Coronavirus: Estados Unidos tiene una tradición individualista… Es posible que allí se tomen las primeras decisiones de profundo calado ético y que dividirán a la humanidad – José Ignacio Delatorre.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-52091600

La espiral de pánico es peligrosa – Géraldine Schwarz

https://elpais.com/cultura/2020-04-05/geraldine-schwarz-la-espiral-de-panico-es-peligrosa.html

Sonia María

Cogito ergo sum. Este confinamiento me ha hecho pasear por varias teorías y pensamientos, tan fortuitos como inservibles, en tanto solo el tiempo tiene la respuesta de lo que efectivamente traerá a futuro para la humanidad, como especie y en cuanto a las nuevas maneras de relacionarnos con lo que nos rodea, somos y hacemos. Por lo pronto alimento mi curiosidad y engordo la incertidumbre con lecturas que van desde lo holístico, pasando por las consecuencias económicas y de comportamiento social, patrones de consumo, etc.; aterrizando en la necesidad de la introspección, el viaje necesario a nuestro universo interior o lo más reciente en teorías y datos de transhumanismo. Descarto de plano la utilidad de las cadenas, oraciones y videítos emotivos de WhatsApp,  y asumo el barranco del arroz con mango que yo misma me estoy preparando.

Este sprint con Sonia, viene de nuestra necesidad de vernos, repensarnos, reformatearnos y comunicarnos Me conoce, tiene razón, me lanzo a todo. Trago, muelo y consumo. Luego proceso el alimento. Mis ideas son un jugo gástrico corrosivo, así que más de la mitad queda en el camino. A veces tengo altas de azúcar, pero en general tengo muy buena digestión, real y figurada, ella regula, discrimina y saca en limpio lo que me hace tilín. Cada día tiene su ritmo, su logro, su pereza. No atento contra mis tiempos. Llevo dos cuarentenas encima. La de acá en Venezuela, en casa con mi esposo, mi hija de 20, un perro salchicha y el resto de la familia y amigos – a social distancia recomendada, y la que lleva mi hijo, de 22, en Madrid, en su habitación, a mucha distancia para el corazón de madre que necesita la vista, el olfato, el apapacho, para confirmar que efectivamente todo está bien. La tecnología, oh salve, es la herramienta maravillosa que nos permite compartir con él y estar virtualmente juntos.

Lecturas en recomendadas:

Las intermitencias de la muerte, de José Saramago  – Lo acabo de leer por segunda vez, Saramago es genial.

Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez – Es mi tercera lectura y solo puedo decir que necesito ser habitada por la actitud de Úrsula Iguaran y que el Gabo es una maestro de maestros.

El Cisne Negro, el impacto de lo altamente improbable, de Nassim Nicholas Taleb – so far so good.

La biología está acelerando la digitalización del mundo, Jorge Carrión.

La importancia de la pausa, Diego Arroyo Gil. https://runrun.es/opinion/402678/la-importancia-de-una-pausa-por-diego-arroyo-gil/

Aceptémoslo, el estilo de vida que conocíamos no va a volver nunca. Gideon Lichfield

https://www.technologyreview.es/s/12034/aceptemoslo-el-estilo-de-vida-que-conociamos-no-va-volver-nunca

2020: el año 0 de una nueva sociedad, David Barrado.

https://ethic.es/2020/03/2020-el-ano-0-de-una-nueva-sociedad/

Adriana G.

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