El Vesúvio de Djavan

Madrid, 13 de Noviembre 2019. Teatro Nuevo Apolo, Plaza Tirso de Molina 8.30 pm. Concierto de Djavan. Noche templada en Madrid, con algunos ligeros chubascos débiles. El Viejo Teatro, pero bastante bien cuidado (podría estar mejor, aunque también podría estar peor) con sus 1.153 asientos, nos abre sus puertas para ver, disfrutar y sentir a uno de los artistas emblemáticos de la escena de Brasil, junto a Caetano Veloso, Milton Do Nascimento, Chico Buarque, entre otros grandes: Djavan.

Madrid es una ciudad cosmopolita y con vena artística, donde se puede escoger entre una gran variedad de cosas que hacer, entre arte, teatros, cine, música. Estamos en pleno Festival de Jazz de Madrid, que durante 1 mes acoge a un grupo de los más destacados músicos de este género en la capital de España. Pero hoy es otra cosa, hoy le toca a uno que ya tiene un sello de identidad propia y que tiene a su público cautivo que lo sigue y adora.

Luego de 5 años que no visitaba España, Djavan regresa con un quinteto (teclado y sintetizador, piano, batería, bajo y guitarras). Trajo además todo su equipo técnico: luces, sonido, vestuario. Ah, también Djavan trajo su guitarra (guitarras).

Su Show se llama Vesúvio, y es muy volcánico. Viene de 3 conciertos en Portugal y luego de Madrid, se va a Barcelona, la cual no visita hace 22 años.

Antes de seguir, es deber comentar que el que escribe esta nota, siente una especial debilidad por los intérpretes y músicos de Brasil, y Djavan no podía ser la excepción. Ese gusto de componer y de decir las cosas y la elegancia en sus arreglos para hacer misturas entre el jazz, el pop, la bossa-nova.

Llegamos temprano, las puertas del Teatro Nuevo Apolo ya estaban abiertas y decidimos entrar para disfrutar de la atmósfera y de ver a la gente entrar y tomar asiento. El costo de las entradas desde los 40 euros en adelante (Nada baratas).

Eran las 8.25 y estaba el teatro a media entrada, de repente una ola de gente justo antes de las 8.30. Los encargados del Concierto esperan unos 20 minutos y a las 8.50 pm se apagan las luces del Apolo. Comienza el concierto.

De pocas palabras hacia el público, si habló lo necesario para decir cosas como: “espero disfruten de una noche sensual y sexual”… (Risas). Y luego nos habló de su amor por las flores y su cultivo en su finca de Rio, donde tiene todo tipo de ellas y de todas partes del mundo.

Cantó de todo y alegró y complació a todos, en especial a la gran cantidad de paisanos que se dieron cita y que junto al resto de nosotros, tarareamos y le hicimos coro en más de una ocasión. Pero en especial este Concierto sirvió para presentar su nuevo Disco Vesúvio (2018), un álbum donde le da fuerza a la mujer, comparándola con el volcán emblema de los Napolitanos, y además nos dice: “el mundo está en erupción”… (Nos deja a nuestro criterio pensar en lo que se nos ocurra sin entrar en detalles). Por cierto que este disco Vesúvio nos trae a un Djavan más pop y menos “brasilero”. Su preocupación por la naturaleza, por lo que pasa en el mundo, con un Djavan más reflexivo y más comprometido con lo social, es lo que aparece reflejado en Vesúvio. Sus miedos por las políticas de su país (ay Djavan si te contara), los cambios climáticos. Un Disco con mucha conciencia social.

Canciones nuevas y las de siempre, como Lilas, Océano. Un dúo con su gran amigo Jorge Drexler, al que invitó a cantar Meu Romance, un bolero que también está en su nuevo CD Vesuvio. Dos horas y 20 minutos en los cuales el público estaba entregado y Djavan igual. Lo notamos cómodo en escena y muy alegre, bailando en cada nota y dando un toque muy chic al show.

Al terminar el Concierto, el público no abandona el teatro y con palmas y el grito de guerra “otra, otra”, obligan a volver a escena a los músicos y a Djavan.

Excelente el sonido, los arreglos impecables, toda la producción y la dirección con sello  Djavan. Una noche redonda y que nos dejó el alma y el espíritu contento y alegre. Nos olvidamos del asiento que nos tocó en suerte (de 40 euros), en la zona llamada “Anfiteatro” oficialmente, pero que nosotros la bautizamos como “gallinero”, de la gente (poca menos mal) que sin educación (o muy poca) se levantaba una y otra vez de su asiento o molestaba con las luces de sus móviles.

¡Valió la pena! Djavan nunca defrauda.

Juan Carlos Carrano

Djavan – Grandes Hits

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