Patiplumeando® Caracas Party Glamour

La idea del glamour se ha utilizado frecuentemente en el mundo de la moda para designar las características atractivas en la forma de vestir de determinada época y mercado; el estilo y la belleza de una persona, e incluso diversos aspectos de la cultura popular. Una persona con buen manejo de ciertas reglas de protocolo, etiqueta y buenos modales – impuestas por las costumbres destinadas a reglamentar nuestros actos en la sociedad – hace parte del imaginario glamoroso.

Hablando en femenino, podemos decir que una mujer con glamour es elegante, sabe cómo vestir, conoce su cuerpo y las reglas de etiqueta/protocolo más elementales, y tiene mucha actitud. Sabe adoptar las tendencias que le benefician y descartar las que no, y se siente cómoda con su estilo y su forma de ser.

Aclarado el concepto debo además dejar por sentado que quien suscribe nunca se ha sentido parte de las filas del glamour, no por falta de empeño, hay que decirlo, sino por inclinación natural al escachalandramiento intrínseco y endógeno. Glamorosas me han parecido siempre Ani O. y Carolina E., totalmente divinas.

No por mala fe, sino por desinterés genuino, el tema me ha resbalado siempre, y cuando algo me luce muy cuchi y acomodado, blindado, bendecido y afortunado, más allá de lo divino, para pasar a la divinidad, siento mi habitual caspalergia. Me empalaga tanto preciosismo.

Una Influencer, por ejemplo, que pregona una vida llena de colores pasteles, estampados coordinados, mini tarjetas de agradecimiento, deliciosos cupcakes emperifollados y útiles perfectamente forrados con etiquetas, cartucheras y lonchera a juego, me levanta, mínimo sospechas, y no crean que es por vulgar despecho, que mis hijos hicieron primaria y bachillerato con libros y cuadernos perfectamente forrados en su papel contact, sin burbujas. Eso sí, nunca elegimos vainas coordinadas, me salieron multitemáticos los dos.

Ah pero 20 años de socialismo del siglo XXI no perdonan y después de dos décadas viendo hacer de lo ordinario y chabacano un leitmotiv en la vida de los venezolanos, uno desarrolla fijación por todo aquello hecho con cariño, con precisión, primorosamente cargado de detalles y cuchi a más no poder. O sea el antídoto a lo burdo del momento histórico nacional.

Es así, como en un momento sin precedentes en mi historia personal, y a petición de nuestros amigos de @epica_vzla, me fui una tarde de domingo, al Caracas Party Glamour, organizado por Rebeca Moreno, periodista, locutora y fundadora de @MamaConGlamour.  Una comunidad virtual de madres “amantes de los detalles”, con tips y datos relacionados con celebraciones y eventos infantiles, etc.

Señores, otro nivel.

Caracas, reflejo país, dual y bipolar. Es difícil digerir, en medio de una crisis humanitaria sin precedentes, que uno se encuentre en un evento con tal derroche de detalles, preciosuras, fausto y esteticismo, pero es una realidad, chocante con lo que miles viven a diario desde la más temible precariedad… pero realidad al fin y, alto allí si creen que vengo a hacer mella del evento, deberán para la lectura: Si algo me demostró la organización y calidad del Party Glamour montado por esta mujer, y el grueso de emprendedores que ella mueve y motiva, es que el Venezolano está empeñado, con una terquedad que raya en lo obsesivo, en hacer país, en hacerlo a diario y en hacerlo bien, sin olvidar a los miles que se descosen día a día, porque además las buenas causas son las primeras invitadas y protagonistas del Party.

El show de proveedores de servicios para eventos, celebraciones, accesorios, ropa y todo aquello que tenga que ver con el mundo infantil está aquí, en el Caracas Party Glamour, asquerosamente tiernos y perfectos, definitivamente cuchis y pasteles, haciendo acto de presencia con una calidad que desafía la economía y la escasez de recursos de Venezuela. El esfuerzo me resultó encomiable y destacable, y Multisápidas la ventana perfecta para subrayar que no todo es obviamente ruin en Caracas, nuestra ciudad de la furia.

Pagué mi entrada con todas las reservas del caso, las de mi estilismo cachicorneto, y las de la conciencia país, pero desde el primer globito inflado, pasando por las tortas, los personajes recreados de Disney, hasta los detalles más inimaginables,  me convencí de que no somos bipolares, somos trifásicos y cuatriboleados, solo así se entiende la calidad de cada montaje que promocionaba cada marca en el evento, mientras allá en Miraflores un tal Nicolás insiste en la comuna popular, la chamba juvenil y otras sandeces. Aquí si hay oferta laboral y seria.

Solo quien nació en esta ribera del Arauca vibrador, o se empeña con no poco esfuerzo, puede traducir en su justa dimensión este glamour caribe. No hay dos Venezuela, como solemos decir, no existen varios países superponiéndose uno al otro, existe una sola nación, devastada, que se niega a morir y en el intento vale todo, todo aplica, sobre todo si es la excelencia, y eso se aplaude y se agradece, porque el posible futuro luce tan hermoso como todo lo que allí vi. Así que chapeau para cada uno de los cientos de talentos que juntaron sus manos y esfuerzos para hacerlo, Venezuela bien vale el esfuerzo.

Adriana G

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