Persiguiendo Meninas

I Parte

Patricia Gonzalez P.

 

img_20171015_133753-copia1-e1515405875907Imaginarme como una persona famosa no me cuesta nada… sólo necesito agarrar un cepillo como si fuera un micrófono y ya puedo visualizarme como una cantante en concierto, como una actriz recibiendo un premio o como una conferencista hablando ante miles de personas. Esta es la razón por la cual no tengo que hacer ningún esfuerzo, para imaginar una blanca Menina de fibra de vidrio y 1,80 de estatura, llegando por sorpresa a la puerta de mi casa, con una nota de su autor, el venezolano Antonio Azzato en la que me pregunte,en tono dcomplicidad:

Patricia…  ¿QUÉ ES MADRID PARA TI?”

De esto lo impresionante no es que mi cabeza imagine ciertas cosas, sino que la pieza quepa por el pasillo estilo hobbit de mi actual hogar,  pero en el País de las Maravillas las cosas cambian de tamaño, ¡así que no hay nada mas que explicar!

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Antonio Azzato, autor; Carlos Baute, cantante; Laura Ponte, modelo; Marta Hazas, actriz; Coco Davez, pintora y fotógrafa.

Fundaciones, pintores, diseñadores, cantantes, chefs, algún anónimo y el propio artífice del Meninas Madrid Gallery, fueron los afortunados destinatarios de una de las 80 “niñas” de Velázquez en formato 3D y en calidad de lienzo, no sólo para que plasmaran su creatividad, sino también para que contaran a través de ella lo que sienten por esta longeva, variada y vibrante ciudad.

Pero pongamos en contexto el proyecto, el post y mi emoción:

Una menina era una niña o adolescente perteneciente a una familia de la nobleza, que atendía a una infanta, reina o princesa,  y no de las de cuento, sino de aquellas a las que había que atarle sus reales zapatos, lavarle sus soberanas partes y aguantarle sus monárquicos caprichos.

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La figura en cuestión, pertenece a uno de los cuadros más famosos de la historia de la pintura: “Las Meninas”, aunque en un principio su autor, el artista sevillano y pintor del rey, Diego Velázquez, la bautizó como “La familia de Felipe IV”.

Esta pintura que actualmente se encuentra en El Museo del Prado, ha sido una de las más estudiadas, sin que los expertos hayan conseguido ponerse de acuerdo en su significado o fecha,  lo único que sí es seguro, es que Velázquez no debe haber imaginado ni en sueños, que su cuadro inspirado en la familia real y con la infanta como figura central, sería famoso siglos más tarde, no por la “hija de papá”, ¡sino por su “noble servidumbre”!

De este cuadro podríamos escribir una saga, mezcla de Juego de Tronos, The Walking Dead Sex and the city…  y aunque confieso que sólo he visto la última, de la primera tendríamos los entresijos de la corte, de la segunda unas  supervivientes que aparecen inesperadamente en las calles y de la última, los culebrones eróticos que comparten la realeza y las 4 neoyorquinas. Sin duda alguna, un exitazo de audiencia y muchas temporadas aseguradas.

Y es que “Las Meninas” de Velázquez es una obra con magia suficiente, como para que “los expertos” no terminen de comprenderla, que fue lanzado por una ventana del antiguo Alcázar Real de Madrid, salvándose milagrosamente de unas llamas que acabaron con más de 500 obras de arte y que en la actualidad ha dejado escapar a sus chicas, para que paseen, adornen y le den color a la ciudad.

Real_Alcázar_de_Madrid,_unknownPor cierto, cuentan que el incendio del Alcázar, residencia real de la época, fue obra del propio rey, el primero de la muy francesa casa de los Borbones, que reinaba (y reina) en España. A Felipe V, nacido en Versalles, le indignaba vivir en un Palacio construido durante la invasión musulmana y ampliado por cada monarca anterior, a su quejadera palaciega, se suma el sospechoso hecho de haber enviado al Palacio del Buen Retiro, lugar que habitaba, un sinfín de obras y mobiliario de alto valor. Lo dramático de todo el asunto, no es que Felipe realizara aquella 13 14, si no que las Meninas no fueran incluidas en el traslado.  Gracias a Dios, algún genio con visión de futuro (quizás un antepasado de Azzato), sacó el lienzo de su marco y lo lanzó por una ventana, salvándolo así de aquel fuego que tardó cuatro días en extinguirse. En aquel incendio también se quemaron todas las piezas americanas que los conquistadores habían ofrecido a los Reyes de España, a

lo largo de los siglos,  pero la interpretación de esto requiere otro post.

Ahora volvamos a las Meninas del presente.

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Cuando por casualidad me tropecé con la primera Menina (Cielo de día, pintada por Agatha Ruiz de la Prada), ya había leído sobre el proyecto, pero jamás imaginé que sería de tal envergadura y mucho menos que su búsqueda se convertiría en mi tour personal, mi rally escultórico… ¡mi juego adulto!  Un juego que se me planteó, con tres niveles de dificultad:

Bajo: las Meninas que me encontré por casualidad.

Medio: las Meninas que encontré porque fui a los sitios obvios.

Alto: las Meninas que fui a buscar, mapa en móvil, en sitios menos evidentes y a veces con la ayuda de quienes fueron testigos obligados de mi plan.

En cualquiera de los tres casos, cada vez que encontraba alguna, daba saltitos de alegría como si alguien estuviera esperando para sellar mi carnet Menina’s Club y con ello me dieran una bonificación monetaria.

Una Menina fucsia, con trazas de ADN y autoría musical, le da color a una regia Plaza Mayor; una roja con flores y como a punto de arrancarse por Sevillanas, convierte la entrada de unos grandes almacenes en una portada de feria y cuatro hermanas, tan distintas como las de cualquier familia, invitan al jardín más famoso de la ciudad, como quien da la bienvenida al hogar…  pero sólo una de ellas refleja con claridad la herencia genética.
Otra Menina roja y estrellada se levanta escandalosa e indiscreta en una plaza religiosa; una plateada cual esfera de discoteca de los 80, distrae y deslumbra a trajeados millenials y unas tan gemelas como sus cocineros autores, se visten de ensalada y esperan su toque dulce, a las puertas de un famoso negocio de “manzanas”.

Una Menina amarilla entra por el Puente de Toledo, tomando nuevamente la capital, aunque esta vez con más ternura; una calavérica con estilo parece ser el ánima de la amante real asesinada en la casa que preside y una maestra-menina colorida y efectiva, espera en una esquina preparada para enseñar a todo aquel que quiera aprender.

Pero todavía estoy en el nivel alto de dificultad y aún me faltan ocho meninas por encontrar, así que todavía no termina mi juego; curiosear sus vidas y convertirme en su biógrafa, tendrán que esperar.

¡Sigo buscando!

@patriciahgp

https://phgp.wordpress.com/

2 Comentarios

  1. ¡Qué lindo post! Conocí a “Las Meninas” en el lejano 1987 y todavía guardo el recuerdo de esa larga recorrida por el museo. Es maravilloso verlas ahora desparramadas por todas partes, a la reconquista de Madrid.

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