Maternidad en cuatro movimientos

 

Ani O.

Me encontré con Paula y Camila… Me las encontré

Me saludaron con un hola coloratura, en fa mayor o do sostenido

Aquella bienvenida de fábrica de leche, que me gustó

Me pichirrearon el sueño

Ojeras de cotillón

Me donaron la mirada pura, con saliva y moco

Me regalaron pañales teñidos

Entendí que esos corazones con pies en forma de empanada me encontraron

Y me dijeron en silencio no pienses en el color de la camisa que quieres llevar con glamour

O como se llame aquello que estás pensando

El tiempo lo permite y nos seguimos encontrando

En la medida precisa, en el canto del llanto y de la risa

Mamá… ponte la camisa negra que te luce

Ma…

¿Qué?

Nada,  se me olvidó

Ok

¡Mamá!

 

Sonia María

En vista de las circunstancias, las que ya sabemos, ustedes allá y yo aquí, con los regulares guayabos de la distancia, con muitas saudades, he intentado vaciar en ustedes, lo mejor que he podido de mis experiencias de vida, aspirando a que las suyas sean mucho más felices.

Les he machacado por años, lo que llamo premisas de vida, ahora menos, porque están lejos, son adultos y dueños de sus actos, pero cada vez que puedo les paso la cartilla.

Esto no es autoayuda, ni sea feliz en 1-2-3 pasos, son aprendizajes que hemos conversado en ocasiones, cuando se han acercado  a la madre, porque saben bien que eso es lo que soy para ustedes, la MAMÁ. Abuelos, hermanos, primos,  tíos y amigos tienen a granel, Mamá, solo yo. Entonces:

 –  Ser felices

Nada complicado, ni come flor, simplemente los he puesto a valorar lo que realmente vale la pena, sin esconderles los momentos duros de la vida, pero si a sacarle provecho a las situaciones.

Se que lo logran, cuando me dicen que la pasaron bien con un alguien, cuando me llaman o escriben para contarme un episodio bonito de su día, cuando me envían fotos del cielo de donde están, amaneceres y atardeceres, viajan cada vez que pueden, saben con absoluta certeza que en el mar la vida es mas sabrosa, disfrutan de la música y de un plato de comida bien preparado.

 – No se olviden nunca de lo que hacían antes.

Ese ejercicio he intentado hacerlo siempre que me pongo en el lugar de cada uno de ustedes, cuando me consultan o comentan alguna situación, pienso que hacía yo a la edad de ustedes, para saber sí tenia la madurez de lidiar con la circunstancia y voy comprendiendo la visión y dimensión que para ustedes tienen del asunto que me plantean. Lo hago para tener un punto de comparación, y poner en perspectiva la situación, cualquiera que ella sea. Me ha funcionado. Y de ahí la siguiente premisa.

– Todo tiene un punto de comparación.

Eso lo descubrí con propiedad en una clase de Ética de la comunicación en el postgrado que hice en la UCAB, ¿recuerdan? Para poder medir una situación o circunstancia, hay que buscar un episodio similar para poder sopesar las acciones y decisiones.

Lo que les quiero transmitir hijos queridos, que aunque pregono sin empacho que soy madre por obligación y no por devoción,  es que fueron procreados absolutamente dentro del  amor y la certeza, eso hace mucho la diferencia, son mis hijos  sin ninguna carga karmática.

Por ultimo mi petición de madre del siglo XXI: un mensaje,  una foto, un WhatsApp, un Instagram, un Facebook, me he afiliado a todas las redes sociales por ustedes,  donde me hagan saber que están bien. Saben que si no lo hacen activo todos los contactos que tengo para buscarlos donde sea que se encuentren.

Los amo, los honro y los bendigo.

María Carolina E.

madre 2018

 

Adriana G

Para Gabriel y Rebeca

Parados en el borde de sus 20, miran el futuro con el letargo y la displicencia propia de la edad, sin el apremio de quien ha entendido las trampas del tiempo.

Tienen sus propias consideraciones y distintos modos, aunque han heredado algunas de mis rebeldías. Les admiro, son un hombre y una mujer, ya asomados en el carácter. Les miro aun con ternura de niños, pero ya tienen ideas y criterios de gente grande. Son versátiles, audaces en su manera de pensar, no temen decir lo que piensan, les transmití el virus de la frontalidad, también el espíritu andariego… no hay capsula contra ello y por eso estoy viendo el despegue de unas aves que nacieron para expandir el alma  y llenarse los ojos de mundo.

El amor con ellos es un absoluto, jamás fisurado, pleno y confiado del hilo que nos une. No hay apegos innecesarios. Como toda madre me habitará la nostalgia, como todo hijo me amarán sin planes. Confío en sus instintos para salir adelante y en el aprendizaje necesario que la vida nos depara. Como toda madre solo aspiro sonrisas y alegrías, como toda madre estaré allí cuando las circunstancias tuerzan el gesto.

Las madres con las que comparto latitud y coordenadas estamos viviendo la natural independencia de los hijos de manera forzosa, con circunstancias que rayan en la crueldad, pero finalmente dejarlos ir es ley de vida y estas son inmutables, están allí para dejarse caer sobre nosotros.

Parados en el borde de sus 20, los veo hacer planes y futuro, con el entusiasmo y la certeza propia de la edad, sin la duda de quién acumula millas y hace de la sospecha una causa. Entre sus aspiraciones y mis anhelos hemos trazado un mapa, desechable por demás, plastificado y de bolsillo, presto para los cambios de ruta, los chubascos y las marejadas.

 

20166191716352650_sbigA manera de editorial

El 13 de Mayo se celebró aquí en Venezuela el día de la madre. Creo que como nunca antes lejos de ser un día de encuentro y festejo, fue un día lleno de nostalgias y suspiros.

Siempre se ha dicho que nuestro país es matriarcal y la figura materna es un ejemplo de amor y entrega. En una sociedad en donde buena parte de los hogares la mujer es padre-madre-sostendehogar, el día de la madre es casi una fiesta patria y la tradición siempre ha sido celebrarlas con todo: almuerzos y cenas copiosas y elegantes, en casa o en restaurantes, parrillas familiares llena de todo la parentela, cine, teatro, y regalos según cada quien con su forma de pago.  Tanto asi que ya uno hacía sus planes, calculando congestionamientos en el tráfico, falta de puestos en los estacionamientos y horas de espera para entrar, salir o pagar en centros comerciales, etc.

De algunos años para acá la crisis económica comenzó a mermar cada vez más bolsillos. De algunos años para acá la crisis toca cada vez más aspectos de nuestras vidas. Ahoga. Este año en particular la mayoría de las madres venezolanas ha recibido “su día” con la distancia de una inmigración obligada, una distancia forzada. Y aunque es ley de vida ver a los hijos partir para vivir y hacer vida propia, esta partida,  llena de imposición y violencia, fraguada desde las lágrimas y el desespero,  no aplica.

Lloran las madres la lejanía, lloran otras miles el luto de aquellos arrasados por la enfermedad, sin medicinas; el hambre, sin pan en la mesa; el futuro, sin trabajo, ni estudios; la muerte, regada por un poder borracho de resentimiento y violencia. Lloran los hijos por sus madres solas.

@lasmultisapidas

lasmultisapidas@gmail.com

 

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