Mood

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Siempre me ha gustado esa palabra en inglés igual que ​saudade en portugués. Son palabras que describen en si mismas un sentimiento pero que traducidas al español pierden sentido (para mi).

Abro con la solicitud de mi amada cuñada multisápida Sonia, me encanta escribir para este blog de mujeres intrépidos, atrevidas y sabias que han sabido ser resilientes ante las dificultades de un país que ha pide transformaciones profundas  y que sólo la capacidad de transformación y adaptación de las personas les ha permitido sobrevivir. Llegué a pensar, confieso, que la gente se había acostumbrado a vivir en lo malo, están aletargadas,  no reaccionaban,  no se resistían. Pero hoy por hoy mi imagen ha cambiado. Yo he estado en la disidencia desde siempre. Nunca pude imaginar que alguien pudiera seguir los pasos del chavismo. Esa disidencia que desde siempre fue perseguida he incomprendida por muchos de los que hoy están en la calle protestando. Si, y no me digan que no lo saque ahora porque de verdad que no hicieron caso. Embelesados con las dádivas del gobierno nos reclamaban nuestra inconformidad y le dieron alas y tiempo a quienes hoy reprimen en las calles. Resistir es la palabra que ahora hay que usar. Resistir en las calles, en la casa, en la lucha. No hay comida pero hay voluntad de recuperar el país aquel que fue el mejor del.mundo para cada venezolano. Hoy no lo es. Nos quedan nuestros recursos naturales y nuestra gente , la buena o sea la mayoría, pero no hay país. La desigualdad se ha incrementado de tal manera que cada vez son más ricos esa pequeña minoría de boliburqueses o políticos o enchufado ( como los quieran llamar) y cada vez más pobres incluso aquellos que una vez fueron profesionales estables. La diáspora venezolana en el mundo crece en esa gran capacidad de resiliencia que tienen, soportando adversidades también, resistiendo hasta conseguir el bendito estatus legal para no vivir con miedo a ser deportados. Son también disidentes, los traicionados, los desilusionados.

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No estoy en mood, estoy triste, estoy arrechisima, estoy trastornada con cada muerte, con cada injusticia, con cada torturado. Pero aquí estoy resistiendo como cada venezolano en la calle, porque si ellos están ahí ¿quién soy yo para decir que no puedo?

Pilin León

Desde Barranquilla, Colombia.

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