El Matrimonio

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Una de las instituciones más desprestigiadas debe ser el matrimonio. Ya la gente no se casa para toda la vida, se casa mientras dura el amor, y lo que no saben es que el amor dura tanto como tu lo fertilices, lo podes, lo cuides y lo adecúes.

Así como el cuerpo mismo no es igual de joven que de viejo, así es el amor y por ende el matrimonio. El cuerpo se cansa, el matrimonio también, pero eso no quiere decir que te deshagas de tu matrimonio,  como no te deshaces de tu cuerpo

Hoy a la orilla de un mar que más azul no se puede ver, hago estas reflexiones. Este mismo mar nos conoció a Teo y a mi hace poco menos de 30 años. Hoy entre altas y bajas lo vuelvo a encontrar hermoso, quieto, fresco y radiante,  como mi matrimonio luego de 31 años y más de 5 de novios.

Antes, lo veía excitante, exuberante, cálido; como en los albores de esa juventud que aprecia el entorno con ojos de desconocimiento pero intrigados de lo que puede pasar. Así se llega al matrimonio, con incertidumbre y por eso entre ensayos y errores uno compone el matrimonio a su medida. Porque no hay dos parejas iguales, como no hay dos personas iguales.

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A veces te casas con tu complemento, a veces con tu igual y otras con tu opuesto, pero nada de esto es garantía de éxito o fracaso. Es tu empeño , nuestro empeño, el de la pareja, de perdonar y seguir “pa’lante”… si hay amor se puede; pero ojo, amor no es sólo sexo y pasión, amor no es  todas y cada una de esas cosas que durante años la parejita de caricatura (Amor es), nos recomendó en los periódicos de Latinoamérica.

Este mar hoy me mira agradecido y yo a el. Porque lo reencuentro en la mejor etapa de mi vida, cuando ya con nieta incluida amo aún más a mi “gordo” Teo el de la fiesta fácil, el regaño a flor de piel, el de los ronquidos de León enjaulado, la ternura a cada instante. Aquí frente al mar calmo,  como nuestro matrimonio,  me acaricia dulcemente con sus manos de muchos años, conocidas y suaves. Extrañaba esta isla del caribe, que no puede traerme más recursos porque se los guarda para que yo vuelva a hacer memoria con ella. Ya vendré pronto otra vez. Sola con mi Teo, con mi complemento/opuesto, “mi gordo”.

Porque si alguien en esta vida es distinto a mi es Teo. Pausado y generalmente de buen humor, callado, no le gusta la pelea, ni las confrontaciones. Yo por otro lado soy contrariadora de naturaleza.

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Pero al pasar del tiempo hay cosas que aprendimos a apreciar y que ahora nos gusta a ambos: una tarde tranquila de domingo sin hacer más nada que comer y dormir, un buen libro leído a la orilla de la playa, una cobija caliente y un aire acondicionado frío frío. Aprendí a comer arroz a la paella y el a comer hígado, y ya no le echa ketchup a la pasta porque sabe que me saca de quicio. A lo largo de los años nos han unido los hijos y la nieta que cierra ese broche de piedras finas que es nuestro matrimonio.

Ante la inminencia del matrimonio de mi segundo hijo, con todo lo que conlleva hacer una fiesta, como lo quiere la novia, muchas cosas  salen a relucir Lo menos importante de una boda: los compromisos, que más que cumplir lo que logran es dividir a los verdaderos protagonistas y al amor que los llevaría al altar.

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Los convencionalismos con los que hay que lidiar y que para desgracia o justicia, impone la convivencia en sociedad. Hay amigos que invitar, gente que siempre está ahí para uno, que puede “sentirse” si no la incluimos, amigos que para bien o para mal, queremos nos acompañen. También hay los que hay que invitar porque representan un interés particular, si, un interés de trabajo o de relaciones , esos representan la mayor discordia y nos distrae de la esencia del ritual: exponer ante todos que el amor que una vez fue de dos ahora será del dominio público, que se juran antes todos y ante DIOS que se amarán y respetarán.

Y a pesar de haber jurado ante DIOS y los hombres (porque creo en el matrimonio jurado) que para muchos es eso, solo un ritual, a esos quiero decirles, que de la forma en que lo hagan, con iglesia o sin ella, el registro civil o notaría,  el día que le jures a tu pareja amor para toda la vida, a pesar de la distracciones, de los errores, de los desvíos y desvaríos, lucha por eso, por ese amor que una vez sentiste y te aseguro que lo volverás a sentir en los albores de la vida.

Pilin León

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