Sit Down Comedy: Dios no es mujer.

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No pretendo comenzar el año abordando el espinoso tema de la existencia de Dios. Es tarea de cada cual elaborar el altar que mejor le venga, si necesita alguno. Si no es el caso, como yo, que no soy nada religiosa aunque si espiritual y mujer de fe, la vida y los años (ah sabia combinación), van colocando los ídolos, los afectos, las convicciones políticas y/o religiosas, las fidelidades y creencias en el lugar que le corresponde. Haga su tarea y ubíquese pues.

Ya con Dios de nuestro lado,  explico el porqué de mi sentencia de año nuevo y porqué además la incluyo en el  primer Sit Down Comedy de 2017. Hace unos meses una amiga poco frecuentada, pero muy querida y new age, me invito a la charla “motivacional” de un conocido coach ontológico¹ –aunque el así no se publicite-. Le embarque sin excusas, la verdad por delante le confesé que no tenía cuerpo, ni espíritu para oír al mentado. A partir de ese momento inició una cruzada en la que yo era su target y el objetivo era santificarme a fuerza de la vida en lemas  del mentado, nunca específicamente mencionado. Con elegancia evadí su insistencia, hasta que un día, ponderando las conclusiones del hombre, me hablo de su más reciente charla (solo para mujeres de venus) donde la premisa era: Dios es mujer… largo silencio… -Tiembla tierra que se me acaba el poquito cielo que me queda- le respondí,  y hasta la fecha no he sabido de ella.

desesperada1Decirle semejante pendejada a una mujer, a una mujer en sus 50 exactos,  que atraviesa en estos momentos la nada glamorosa etapa de los sofocones menopaúsicos, es un golpe bajo innecesario y cruel. Dorarle la píldora a la gente a punta de ser condescendiente, es mínimo de muy mal gusto. Ya hemos hablado del exceso de pensamiento mágico pendejo, pero estos son ligas mayores. Ninguna mujer orgullosa de su género y sus demostradas capacidades puede aceptar esta tajada. Que las mujeres somos multisápidas, lo sabemos; que tenemos destrezas que a veces ni usamos o reconocemos, ni que decir; que podemos organizarnos física, mental y emocionalmente y por añadido a nuestros hogares, entornos sociales, laborales y hasta el mundo, dicho. Caramba pero el abismo que separa nuestra condición femenina de la divinidad es hondo y profundo, que no por eso no seamos divinas, como también hay mucho macho divino, capaz y maravilloso… ¡¿a cuenta de que ponerle genero a la omnipresencia?!

Con todas las desventajas, prejuicios y tradiciones castrantes que rodean lo femenino, nos quieren decir que además nos auto-saboteamos desde el principio de la existencia misma, que de existir un creador merodeando nuestros inicios y destinos este, por ser mujer nos joroba, como prueba irrefutable de nuestra capacidad ante las adversidades. ¿De verdad?

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No pretendo un tratado, estamos comenzando el año y como cualquier mortal estoy en cámara lenta y por añadidura con una de estas gripes new age, también, oxigenada y mutante que me condena al diagnóstico de todos y al remedio más matusalenico que hay: liquido, antigripales y reposo. Pero he de saldar la afrenta y para hacerlo e ilustrar mi punto me voy a referir únicamente a lo meramente físico, a la fisiología femenina, la divina maquina humana en solo tres etapas.

Si Dios es mujer es una bicha – relájese que la blasfema aquí soy yo, Ud. puede seguir leyendo sin culpa y penitencia- la vida fisiológica de las mujeres asi lo demostraría y quedaría en evidencia el inicio de la misoginia como patrón recurrente en nuestras vidas.

mac8Las mujeres nos desarrollamos: el periodo del desarrollo  varía de mujer a mujer,  hay un rango de edades amplio en el que este puede “aparecer”. Pero para todas en general es la entrada oficial en la condición femenina, con todas sus consecuencias y particularidades. Las hormonas hacen una fiesta en nuestro cuerpo, que crece y cambia, no necesito explicarles biología de educación media, pero si decirles que a partir de ese momento y dadas las peculiaridades del proceso, nuestra vida se rige por el calendario de la visita mensual que nos confirma lo mujeres que somos. A los hombres el desarrollo, salvo los incómodos 4 pelos que le aparecen en la barbilla,  lo más que les afecta es un gallito ocasional cuando están cambiando la voz. Hace apenas unos años era incluso considerado poco elegante y decente hablar de estos intríngulis en público y por ello para designar la llegada del periodo en la mujer hay toda una variedad de adjetivos creativos (“vamos a la playa”, dice Susanita, “uy no puedo tengo la que te conté”, responde Teresa).Hoy somos más abiertas a las conversaciones que toquen nuestros temas femeninos íntimos, los hemos despojado del misterio y por obra y gracia de la incomodidad y cierto malestar.

images-2Las mujeres nos embarazamos, parimos y amamantamos: La preñez es un estado de gracia. A pesar de los bruscos cambios en nuestro cuerpo y de la feria hormonal (dale!) que se desata, la gran mayoría de las mujeres flotamos con la alegría del ser en formación que llevamos en el vientre y somos objeto, por 9 meses,  de toda clase de ternuras y consideraciones. Se nos cae el cabello, se nos mancha la cara, nuestro cuerpo cambia de manera prácticamente irreversible (hay casos escasos y documentados de mujeres que se ejercitan antes, durante y después del embarazo y quedan igualitas, son una minoría registrada y perseguida). Hay quienes sufren complicaciones mayores que pueden comprometer su salud, pero la gran mayoría levita en la felicidad materna, hasta que llega la hora de dar a la luz el retoño y el asunto se zanja solo con dolorosas contracciones. Entiéndase bien son DOLOROSAS contracciones, para alumbrar a nuestros críos.  Y si creen que amamantar es una fiesta, les digo que sin duda alguna es un momento de preciosa conexión con nuestros bebes, pero que gracias al concepto pediátrico de “libre demanda”, el proceso se repite aproximadamente cada 3 o 4 horas, todos los días, por meses… hasta que te sientes literalmente una vaca lechera. No me consideren odiosa, es la pura verdad, son momentos valiosos a los que casi ninguna madre  se niega, pero son agotadores y sumamente demandantes.

1414Las mujeres llegamos al climaterio: Finalmente  traspasado el medio cupón,  muchas de nuestras tareas maternas seden el paso a la natural independencia de los hijos y nuestro cuerpo comienza su natural declive – si, declive, no importa lo activas e intensas que seamos- la felicidad se presenta cuando desaparece el famoso periodo (las edades igualmente varían de mujer a mujer) y creemos cierta especie de nirvana fisiológico femenino. Pero ¡zas! Te vienen los vaporones y no importa que la temperatura ambiente este en 17º y tú estés en la oficina con un potente aire acondicionado, te encuentras meneando un abanico y sintiendo una fogata en el cuerpo. El resto de los detalles que rodean al climaterio se los ahorro, para no aguarles la fiesta a las cuarenta y piconas. Pero créanme mantener nuestro cuerpo medianamente en forma es labor que exigirá tiempo y dinero y estar cómodas con los bochornos propios de la menopausia es un reto.

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Afortunadamente estoy blindada contra espantos y santos de ocasión. No necesito divinidades ni precisiones odiosas de genero alguno… lo que necesito es mi abanico, que tengo mucho calor y paciencia para esta clase de pensamientos mágico pendejos, ah y sentido del humor para escribir esto.

Adriana G

¹http://www.palermo.edu/dyc/opendc/opendc2011_1/017.pdf

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2 comentarios sobre “Sit Down Comedy: Dios no es mujer.

    Gloria Páez escribió:
    17 enero, 2017 en 10:35 am

    “Exceso de pensamiento mágico pendejo” jajaja, me encanta la frase y el artículo completo! Yo tampoco necesito divinidades, pa’ divina yo 😉 Genial Adri!

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