¿Tienes un problema? Entonces no te preocupes

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Es frecuente ver a personas a nuestro alrededor expresando continua preocupación por los problemas que los aquejan. Sorprendentemente la mayoría de estas personas, no encuentran manera de enfrentarlos y resolverlos, entrando en ocasiones en un estado de negación, inacción, parálisis y con esa sensación de que estos problemas son más que sus capacidades para enfrentarlos, confrontarlos y resolverlos, sintiéndose minimizados, agobiados y ahogados en un vaso de agua.

¿Qué sucede que para muchos, la realidad de la vida, con sus retos y desafíos, pareciera abrumarlos de tal manera que se hacen impotentes y sucumben ante ellos? Tuve la fortuna en mi vida de haber estudiado ingeniería. Una carrera que desde el primer día, te expone a resolver problemas y más problemas. En ese momento, por mi juventud e inmadurez no estaba consciente de eso. Es solo hasta que llegue a la edad adulta que reconocí el valor de haber resuelto todos los días ecuaciones y problemas matemáticos simples, que a lo largo de la carrera fueron ampliándose y complicándose. Una excelente antesala y preparación para lo que vendría en la vida.  Enfrentar problema tras problema. Un importante cambio en el uso de las palabras que cambio mi vida.  Pareciera algo inocuo e irrelevante, pero haber cambiado, minimizado o hasta erradicado el uso de ciertas palabras en mi día a día, cambió notablemente mi perspectiva ante las cosas y en especial ante los problemas. Hace unos buenos años un facilitador y coach me sugirió no usar el término problema para los problemas. ¿Medio absurdo a priori, no? Me recomendó sustituir el término problema por “desafío”.

riqueza3Comprendí mucho después que la intención detrás de esto, era la de cambiar la percepción y connotación que lleva el término problema con conflicto o negatividad, por una palabra que inspire y despierte en uno esa necesidad de hacer algo. Los seres humanos, a pesar de invocarlos continuamente, evadimos tener problemas, por lo que buscamos maneras para evitar enfrentarlos. Reemplazar el termino  problemas, por la palabra desafío, invita a la persona a movilizar su pensamiento y energía en acciones para enfrentarlo y resolverlo. Es más, hasta enfrentarlo de manera retadora para lograr resultados extraordinarios y sobresalientes. El plantearse resolver un desafío implica de entrada un reto, que conlleva a las personas a ser creativas en la búsqueda de respuestas y a accionar su resolución.

Entonces, ¿por qué preocuparnos cuando tenemos un problema/desafío? Veamos la siguiente relación de opciones que tenemos ante un problema.

Ante la pregunta de si tienes un problema, si la respuesta es NO, entonces de que tienes que preocuparte. NO tienes problemas, NO tienes de que preocuparte, así de sencillo. Si ante la misma pregunta la respuesta es SI, debes entonces preguntarte si puedes hacer algo para resolverlo. Si la respuesta ante esta nueva pregunta es NO y no puedes hacer nada para resolver el problema, bien porque no tienes el control, la solución o la respuesta, entonces, no tienes por qué preocuparte. Muchos dirán, pero aun tienes un problema al que debe buscarle una solución, un problema al que deberías darle respuesta o salida y para el que debe haber al menos una solución. De ser este el caso, entonces pudiese haber al menos una opción sobre la que puedas ante este problema/desafío hacer algo. De esto ser una posibilidad entonces implica que estarías ante la opción de que SI puedes hacer algo para resolverlo y si este es el caso, entonces tienes la fórmula, las respuestas, la receta, las opciones para abordarlo y en consecuencia para resolverlo, por lo tanto aun menos tienes por que preocuparte.

confusionEste esquema, de naturaleza extremadamente simple para muchos, y debatible en cuanto a su esencia para muchos otros, nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de nuestra consciencia y conducta hacia los problemas. Su más importante contribución está en el hecho de mostrarnos en primer lugar, el porque preocuparnos si en nuestra vida estaríamos exentos de problemas. Sucede que de ser así, en lugar de NO preocuparnos por esa liberadora situación, buscamos constantemente estar envueltos en más y más problemas en nuestra vida. Comprendamos algo, la naturaleza, dinámica y complejidad de nuestras vidas hace por definición que ésta no esté exenta de situaciones o problemas. Por otro lado, el modelo nos invita a cambiar la percepción de negatividad que conllevan los problemas, a una condición (más que percepción) de acción, al hacernos enfocar cada situación no como un problema sino como un desafío que requiere ser abordado y resuelto. Para esto debemos comprender algo. Nos perdemos y abrumamos a la hora de enfrentar algún problema/desafío. Esa sensación de no tener control sobre nosotros mismos está relacionada con la falta de conexión que existe entre nuestros deseos profundos y lo que realmente hacemos: ¿Por qué escogemos estudiar una carrera universitaria que no representa nuestra verdadera vocación? ¿Por qué nos casamos si preferimos la soltería? ¿Por qué tenemos hijos antes de conseguir la estabilidad económica y emocional necesaria para llevar adelante una familia? No actuar con coherencia a la hora de tomar tales decisiones puede afectarnos gravemente para el resto de nuestras vidas, así como al resto de las personas a nuestro alrededor involucradas. Pero esto no se trata de una mera equivocación, sino de la consecuencia de una fuerte influencia que nos condiciona desde que nacemos, y que nos la transmiten otras personas, el entorno, los medios de comunicación… El mundo nos dice cómo debemos ser, qué debemos hacer, qué debe gustarnos y, en muchos casos, acabamos por creerlo; aunque, tarde o temprano, la verdad o realidad sea otra.

¿Qué cosas podemos y debemos comenzar a hacer para actuar de manera más coherente y permitir enfrentar los retos de cada desafío? 

Cerebro OrgulloLa REALIDAD representa el único momento para ENTRAR EN ACCIÓN. Esto significa que para poder resolver un desafío/problema debemos inexorablemente entrar en acción y el único momento en el que estas acciones tienen validez, es en la realidad. Por lo tanto, se hace imperativo que comprendamos y aceptemos eso de la realidad. Muy comúnmente, nos sentimos perdidos, especialmente al llegar a ciertos puntos clave de nuestra vida, como si no supiéramos quiénes somos, cuáles son nuestros objetivos, así como por qué actuamos de una u otra forma.

Uno de los trabajos más importantes a nivel de desarrollo personal, que podemos hacer, es el de identificar y cuestionar los filtros a través de los cuales percibimos el mundo. Esto sin duda no es tarea sencilla, pues para ello debemos transformar el sistema de CREENCIAS que nos limita y genera estrés y esto implica hurgar de manera profunda y reflexiva en nuestra conducta, así como en revisar objetivamente el sistema de referencias con el que hemos crecido y convivido. La única manera de evitar confusiones, problemas y el estrés o decepción que estos en ocasiones conllevan, es comprender y aceptar la realidad. La realidad debería ser única y objetiva, pero, como decíamos al principio, no todo el mundo ve lo mismo,o vive, ni percibe la misma “realidad”.

¿Qué es la realidad?

Realidad es el término lingüístico que expresa el concepto abstracto de lo real. Conceptualmente, este término lingüístico (realidad), presenta una doble dimensión. Las palabras que terminan con el sufijo “idad” denotan una cualidad o propiedad que se realiza, que se lleva a cabo, que se materializa, y se realiza en un individuo concreto,  en cada persona, en cada uno de nosotros. Por lo tanto la realidad será percibida por cada individuo de manera particular y única, presentándose como validad para cada persona. Como concepto, abstracto por naturaleza, decimos que la realidad es un conjunto de todo lo que para cada uno de nosotros es real.

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Pero entonces, ¿es un concepto? ¿Es algo único, un universo, un todo? ¿Es una mera palabra sin contenido referente como conjunto de lo real? Ciertamente, como concepto concreto, la realidad es algo individuo, algo que para cada uno de nosotros es real y por lo tanto existe, solo que es PERCIBIDO por lo que sabemos, por lo que conocemos en la experiencia, por lo que nos han enseñando o por lo que hemos aprendido. De aquí la importancia de transformar nuestro sistema de creencias. Entonces, ¿cómo comprender y aceptar la realidad? Pues de manera muy sencilla, como he reiterado a lo largo de esta reflexión, sin preocuparte, viviendo y dejando vivir y además, haciéndolo bajo la filosofía “Hakuna Matata” ¹, siendo felices.

LO QUE ES, ES … Cuando tus pensamientos discuten con la realidad

El único momento en el que sufrimos o se genera una decepción, ocurre cuando se crea un pensamiento que está en desacuerdo y discute con lo que es. Cuando la mente se encuentra y está perfectamente clara, lo que es, resulta que es lo que queremos. Si quieres que la realidad sea diferente de lo que es, podrías intentar enseñarle a ladrar a un gato. Puedes intentarlo una y otra vez y obtendrías el mismo resultado, al final, el gato se quedará mirándote y volverá a decir: “MIAU”. Desear que la realidad sea diferente de lo que es, es un deseo imposible de satisfacer. Si prestas atención notarás que tienes pensamientos de este tipo docenas de veces al día.

“La gente debería ser menos agresiva y más amable” “Esa gente debería enseñarle a los niños a portarse bien” “Mis vecinos deberían cuidar mejor su apariencia” “Este país es una sola cola, la cola del automercado no avanza, debería avanzar más de prisa, mira en otros países” “Mi marido (pareja) nunca está de acuerdo conmigo y debería estarlo” “Deberías ponerte a dieta y estar más delgada (o ser más atractiva o tener más éxito)”

images-4Estos pensamientos constituyen distintas maneras de querer que la realidad sea diferente de lo que es. ¿Te parece que esto suena desgastante y hasta deprimente? Pues estas en lo cierto. Toda la tensión y el estrés que sentimos es causa y se origina al discutir con lo que es. Resulta absurdo que nos opongamos a la realidad. Y es que cuando estas en desacuerdo y discutes con la realidad, pierdes y vas a perder  el 100% de las veces. La realidad no se adapta a la expectativa que cada uno de nosotros tiene sobre ella. Así que bienvenido a la realidad. Lo que piensas que no ha debido haber sucedido,  si debería haber sucedido. Debería haber sucedido porque así fue, así sucedió y ningún pensamiento del mundo puede cambiarlo. Ahora esto no significa que lo toleres, ni que lo apruebes. Esto sólo significa que eres capaz de ver las cosas sin resistencia y sin la confusión de tu lucha interior. Nadie quiere que tus hijos enfermen … Nadie quiere ser victima de un accidente … Nadie quiere estar en el tráfico parado … Pero cuando estas cosas ocurren, ¿de qué forma podría ayudar discutir mentalmente con ellas? A veces tenemos que dejar la ilusión atrás y vivir la realidad. Vivir mi realidad significa aceptar y sentir que cada día mueres un poco más. Nadie dijo que esto sea fácil, por lo que es muy importante no pierdas tu tiempo, venzas los temores y despiertes tu conciencia. Ser fuerte no significa vivir como si nada estuviera pasando, significa aceptar la realidad, aprender de ella y seguir adelante. No sabrás cuan fuerte eres, hasta que ser fuerte sea tu única opción.

Hagas lo que hagas, ten presente lo siguiente: La aceptación empodera y la acción transforma.

Cesar F. Naranjo

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