Recetario Tías Noviembre

Posted on Actualizado enn

Isadora Duncan

isadora_duncan_01

El mundo de las artes está plagado de historias de mujeres maravillosas, tías aguerridas que defendieron sus talentos, capacidades e independencia, que se rebelaron ante una sociedad que de entrada siempre ha estado dispuesta a restringir la libertad de acción y pensamiento diferente  al uso convencional. Historias fascinantes, de mujeres no menos fascinantes: Camille Claudel, Frida Kahlo, Georgia O´Keeffe, Virginia Wolf o  Isadora Duncan, por solo nombrar algunas, o citando aquellas cuyas huellas nos han impactado.  En todas es notable la búsqueda de independencia artística, el desapego a las normas sociales establecidas, el talento incansable ante los tropiezos y quebrantos de la vida y la necesidad imperiosa por expresar su voz, su individualidad sin cortapisas.

“La vida la rompió, pero nunca la redujo”. Isadora, de Fredrika Blair

ina-isadora-duncan-photo

Isadora Duncan nació en la ciudad de San Francisco, el 27 de mayo de  1877. En su autobiografía, titulada Mi vida escribió: “Nací a la orilla del mar. Mi primera idea del movimiento y de la danza me ha venido seguramente del ritmo de las olas”. Su padre Joseph abandonó la familia cuando Isadora era aún muy pequeña, siendo posteriormente acusado de fraude bancario, y encarcelado. La madre de Duncan debió ser una figura extravagante para la época, era independiente, aferrada a los hijos y sin fe religiosa, aborrecía los convencionalismos. Isadora era una niña solitaria y retraída que solía jugar en la playa mientras observaba el mar.

A los diez años abandonó la escuela para dedicarse a su ya temprana  pasión: la danza. Cuando Isadora llegó a la adolescencia, la familia se mudó a Chicago, donde  estudió danza clásica. La familia perdió todas sus posesiones en un incendio y se trasladó nuevamente, esta vez a Nueva York, donde Isadora se incorporó a la compañía de Agustin Daly. En los albores del siglo, Isadora convence a su madre y a su hermana, también bailarina,  para que la familia emigre a Europa. Se asientan al principio en Londres y posteriormente en París. Es en esta época cuando comienza a consolidarse el estilo único de Isadora Duncan.

images

Su danza es una danza muy alejada de los patrones clásicos conocidos hasta entonces, incorporando puestas en escena y movimientos que tenían más que ver con una visión filosófica de la vida, ligada quizá al expresionismo (línea de pensamiento artístico incipiente por aquella época), y por tanto a una búsqueda de la esencia del arte que solo puede proceder del interior. Isadora era plenamente consciente de que su estilo suponía una ruptura radical con la danza clásica, y en este sentido se veía a sí misma como una revolucionaria,  precursora en un contexto artístico de revisión generalizada de los valores antiguos.

Isadora Duncan afirmaba que el baile debía ser una prolongación de los movimientos naturales del cuerpo, que ella consideraba hermosos y bastante más bellos que los que efectuaban los bailarines clásicos, a los que tildaba de forzados y antinaturales.  Se negaba a “apretar” los pies en las zapatillas de baile. Sentía una admiración estética por la belleza del cuerpo humano, influida por los cánones de las estatuas y pinturas de la Grecia clásica. Su método coreográfico era el convencimiento de que el baile ponía al individuo en comunicación armónica con el ritmo intrínseco de la naturaleza y los cuerpos celestes.

biografia-de-isadora-duncan1En 1905,  Isadora fue invitada por la  célebre bailarina rusa Anna Pavlova a visitar su estudio. Allí tuvo el privilegio de contemplar a la gran diva realizando sus ejercicios. La propia Isadora lo relata en sus memorias: “Encontré a Pavlova de pie con su vestido de tul practicando en la barra, sometiéndose a la gimnasia más rigurosa, mientras que un viejo caballero con un violín marcaba el tiempo y la exhortaba a realizar mayores esfuerzos, era el legendario maestro Marius Petipa. Me senté y durante tres horas observé tensa y perpleja los sorprendentes ejercicios de Pavlova, que parecía ser de acero elástico. Su hermoso rostro adoptó las líneas severas del mártir. No paró ni un solo instante. Todo su entrenamiento parecía estar destinado a separar por completo la mente de los movimientos gimnásticos del cuerpo. La mente debía alejarse de esa rigurosa disciplina muscular. Esto era justamente todo lo contrario de las teorías sobre las que yo había fundado mi escuela un año antes. Lo que yo pretendía es que mente y espíritu fuesen los motores del cuerpo y lo elevasen sin esfuerzo aparente hacia la luz.”

Danzaba descalza, con una simple túnica griega de seda transparente sobre su cuerpo desnudo, como una sacerdotisa pagana transportada por el ritmo. Su puesta en escena era también revolucionaria, y en cierto sentido minimalista: algunos tejidos de color azul celeste, en lugar de los decorados  conocidos hasta entonces. Es comprensible que el estilo de Isadora chocase en un principio al público del momento, acostumbrado al lenguaje de la danza clásica. Isadora se llevó abucheos, interrupciones y desplantes  durante algún tiempo.

isadora-con-sus-hijos-deirdre-y-patrick-en-1912-un-ano-antes-del-accidente

Se llamaba a sí misma “atea convencida”.  Era extravagante, despreocupada con el dinero, lo tuviera o no, y con las convenciones sociales. Isadora Duncan tuvo una vida íntima tan inusual, como su arte y vivió siempre al margen de la moral y las costumbres tradicionales. Eligió ser madre soltera, y tuvo dos hijos y aunque no quiso revelar el nombre de los padres se sabe que fueron del diseñador teatral Gordon Craig y de Paris Singer, hijo del magnate de las máquinas de coser Isaac Merritt Singer. Isadora Duncan era bisexual, y mantuvo relaciones con  mujeres conocidas de su época, como la poetisa Mercedes de Acosta o la escritora Natalie Barney. Se le atribuyeron muchos otros romances con mujeres famosas pero no están confirmados. A los 45 años (1922) se casó con el poeta ruso Serguéi Esenin, 17 años más joven que ella, quien termino suicidándose en 1925.

isadora-duncan-y-serguei-esenin

La Ninfa era apasionada, bellísima y maravillosa, ejercía un poder de seducción irresistible entre cuantos la rodeaban y pronto nacería la leyenda de un maleficio que parecía emanar de su persona y abatirse sobre todos los seres a los que entregaba su amor. La oscura influencia comenzó  en sus propios hijos, Deirdre y Patrick quienes perecieron ahogados en las oscuras aguas del Sena (1913). Esta tragedia, previsiblemente le destruyó y aunque por temporadas pareció recuperarse, hacia los años 20 la carrera de Isadora había empezado a declinar. Fueron para ella tiempos de serios problemas financieros y diversos escándalos sentimentales, acompañados por algunos episodios de embriaguez pública. Todo esto la fue alejando de sus amigos y su público, y finalmente de su propio arte. Isadora vivió aquellos años finales entre París y la costa del Mediterráneo, dejando deudas considerables en hoteles o pasando cortos períodos en apartamentos alquilados. Algunos de sus amigos, entre ellos el escritor Sewell Stokes, quien conoció a Isadora en sus últimos años, cuando ya estaba prácticamente sola y arruinada,  trataron de convencerla para que escribiese su autobiografía, con la esperanza de aliviar un poco su ya preocupante situación económica. Stokes escribió posteriormente un libro sobre la bailarina: Isadora, un retrato íntimo. La autobiografía de Isadora Duncan fue finalmente publicada en 1927.

2015-08-18_002608

El l4 de septiembre de 1927 Isadora tomaba un paseo en automóvil, recorría la Promenade des Anglais, cuando su largo chal se enredó en los radios de una de las ruedas posteriores del automóvil. Isadora no pudo liberarse de la tela homicida y murió estrangulada, con apenas 50 años.

El automóvil iba a toda velocidad cuando la estola de fuerte seda que ceñía su cuello empezó a enrollarse alrededor de la rueda, arrastrando a la señora Duncan con una fuerza terrible, lo que provocó que saliese despedida por un costado del vehículo y se precipitase sobre la calzada de adoquines. Así fue arrastrada varias decenas de metros antes de que el conductor, alertado por los gritos, consiguiese detener el automóvil. Se obtuvo auxilio médico, pero se constató que Isadora Duncan ya había fallecido por estrangulamiento, y que sucedió de forma casi instantánea.  New York Times el 15 de septiembre de 1927

201

Isadora Duncan es considerada por muchos la madre de la danza moderna, su figura es evocada con fervor en todos los escenarios del mundo. Su estilo de danza fue completamente nuevo,  rompió  con la rigidez del ballet clásico, utilizo  música de concierto, que originalmente no había sido compuesta para ser bailada y cambio paradigmas en vestuario, maquillaje y  escenografía. Isadora, fue pionera en su ramo y alcanzó la perfección siendo su propio maestro, en el que para ella, el cuerpo debía ser translúcido para proyectar el alma y el espíritu. Sus enseñanzas y personalidad son ahora parte importante del desarrollo de la danza. Hoy en día su visión sigue vigente en las diferentes vertientes de la danza contemporánea. La gran contribución de Duncan a la danza no se limita a su técnica de baile y coreografías. Duncan dedicó su vida a hacer visible la danza como un arte legítimo. Escribió The Art of Dance (El arte de la Danza), un libro que se ha convertido en un requisito de lectura para los que estudian danza.

Fundó varias escuelas de baile, pero la de Grünewald (Alemania) fue la más ambiciosa. Era para niños que provenían de familias con apuros económicos. Las clases de baile las impartía Elizabeth, la hermana de Isadora. De las seis chicas con más talento del centro salió un selecto grupo: Anna, Irma, Lisa, Theresa, Erica y Gretel,  fueron bautizadas como Las Isadorables, todas adoptaron su apellido.

48150

Hoy en día las principales instituciones que se dedican a preservar el legado de Duncan son dirigidas por discípulas de algunas de las Isadorables.

  • Isadora Duncan International Institute: Localizado en la ciudad de Nueva York, el Isadora Duncan International Institute se dedica a preservar el legado de Isadora Duncan mediante presentaciones, clases y certificaciones en la técnica de Duncan. Este instituto fue fundado en 1977 por  Maria-Therese Duncan. Hoy en día es dirigido por su discípula, Jeanne Bresciani.
  • The Isadora Duncan Dance Foundation: Fundada en 1978 por Lori Belilove, The Isadora Duncan Dance Foundation se dedica a preservar y presentar las obras de Duncan, y a ofrecer clases de la Técnica Duncan. Su compañía de baile, The Isadora Duncan Dance Company, es la principal compañía dedicada a presentar las obras de Duncan. Lori Belilove, quien es conocida como la mejor intérprete de las obras de Duncan, estudió con dos de las Isadorables: Anna Duncan e Irma Duncan.

Se dice que la Duncan podía pasar días alimentándose de Ostras y Champagne, asi que rindiendo homenaje fiel a su vida y gusto extraordinarios les invitamos a probar esta maravillosa receta.

Ostras al champagne (champán /champaña)

ostras-rellenas

Ingredientes

  • 2 docenas de ostras planas

Para colocarlas:

  • 24 círculos de pan de molde tostado (o 24 círculos de hojaldre)

Duxelles:

  • 200 g de champiñones
  • 1 cebolla pequeña
  • 30 g de mantequilla

Para la cocción de las ostras:

•  2 dl de champán seco + el agua de las ostras
•  1 cucharada de cebolla picadas finamente
•  Sal
•  Pimienta

Para la salsa:
•  1 dl de nata fresca
•  50 g de mantequilla

Preparación de la receta de ostras al champán:

1 – Preparar los círculos, indispensables para que la salsa no se escurra de las ostras durante la preparación. Si se hacen con masa de hojaldre: cortar 24 círculos en la masa de hojaldre estirada con la ayuda de un cortapastas. Hacer un círculo más pequeño en el centro. Dorar la parte superior con yema de huevo y meter en el horno precalentado y cocinar a fuego alto durante 15 o 20 minutos. Si se hacen con miga de pan: hacer 24 círculos, de la misma manera que para el hojaldre, con rebanadas de pan de molde y tostar.

2 – Limpiar y cortar los champiñones en láminas muy finas, derretir con mantequilla hasta que toda el agua que suelten se haya evaporado. Mantener caliente.

3 – Abrir las ostras aprovechando su agua. Conservar una concha de cada dos y colocar sobre los círculos de pan u hojaldre. Añadir al agua de las otras el champán y la cebolla muy picada, sal moderada (el agua de las ostras ya es salada) y pimienta. Echar dentro las ostras, calentar, al primer hervor, colar, mantener la temperatura cubriéndolas con papel de aluminio. Reducir un poco el jugo de cocción, añadir la nata. Cuando la salsa esté cremosa, incorporar la mantequilla reblandecida en trozos (la salsa debe ser suficientemente espesa).

4 – En cada concha preparada, poner 1/2 cucharadita de la duxelles de champiñones, colocar las ostras encima y cubrir con 1 cucharada de salsa. Meter al horno precalentado con el gril apenas el tiempo para que se doren.

5 – Servir.

descarga-7

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s