El Arte (y ciencia) de Jalar Mecate

A modo de introducción.

 

jalabolismoLa acción de jalar mecate satisface necesidades sociales. En la mejor tradición del marketing empresarial, el coaching emocional y el psicoanálisis freudiano, el jalador de mecate sigue un plan milimétricamente trazado para lograr la creación de necesidades, reales o ficticias, y con base en ello, ofrecer como divina panacea la posibilidad de ofrecer sus servicios para satisfacer esas ciertas necesidades humanas enmarcadas dentro de los placeres hedonistas de ensalzar el ego y engrandecer lo más posible la autoestima y la percepción del yo interno. Es algo así como halagar al pequeño argentino que todos tenemos por dentro, pero adicionalmente llevarlo con todos los gastos pagos a un castillo de fantasía.

Pueden parecer un tanto grotescas las afirmaciones anteriores, más todavía cuando jalar mecate se considera una de las acciones más detestables y serviles en la sociedad. No lo es tanto si nos detenemos un momento a evaluar las posibilidades que tiene el jalar mecate como una válvula de escape a los controles impuestos por los grupos sociales, aplicable a aquellas almas descarriadas que no cuentan con las herramientas conductuales necesarias como para afrontar los avatares de la vida sin la ayuda eficaz de un jalamecate que se encargue de hacer más llevadero su tránsito por este valle de lágrimas que es la vida real.

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Consideraciones científicas aparte, hay que admitir que jalar mecate es considerado socialmente como un oficio despreciable. Pero igual la historia de la humanidad está plagada de ejemplos de grandes hombres que contaron en su momento con un jalamecate a su lado. Y debemos calificar la actuación de estos seres como brillante, pues cumplieron a cabalidad en su momento las 2 reglas de oro que debe seguir todo jalamecate que se precie:

Regla de oro No. 1: trazarse un propósito.

Regla de oro No. 2: jalarle al indicado.

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Jalar mecate: su historia.

Como ya dijimos, hay muchos ejemplos de relaciones entre “víctimas” y sus jalamecates, que lograron sus propósitos y con ello se garantizaron una vida llena de placeres, lujos y bienestar, incluso asegurando el futuro de sus hijos y nietos. ¿Ejemplos de esto? Hay varios en la historia, a saber:

1.- La serpiente, Adán y Eva. Usando sus artes y engaños, la serpiente hizo que Adán primero, y después Eva, cayeran en su trampa y probaran del árbol del bien y del mal. Una antigua leyenda protocristiana da cuenta de que Dios maldijo a los jaladores luego del episodio, pero posteriormente los perdonó y les ordenó “creced y multiplicaos”. Bueno, eso me lo contaron.

2.- Los filisteos, Goliat y David. Recuérdese que según las sagradas escrituras, Goliat era el soldado estrella del ejército filisteo que se enfrentó a los israelitas. Por esas cosas del destino, luego que David terminó con él, los filisteos le empezaron a jalar a los israelitas. Es evidente la razón de ello.

3.- El caballo de Troya. Jugada genial de los griegos, quienes urdieron el tamaño engaño de dejar en la puerta de la ciudad de Troya un gigantesco caballo de madera, como presunta ofrenda por una simulada derrota y posterior retirada. Igual como los antivirus de hoy en día, en aquella época fueron los griegos los que aprovecharon el engaño para entrar en la ciudad escondidos en el trofeo de madera y en medio de la noche resetearon a todos los troyanos.

4.- Sherezade y Harum Al-Rashid. Por supuesto, hay que hacer la necesaria aclaratoria de que Sherezade se tuvo que poner a inventarle historias al califa Harum Al-Rashid para poder librarse de que la decapitaran. Con el cuento de que le iba a echar unos cuentos, se pasó mil y una noches en ese plan, le parió dos muchachos y luego se casó con él.

5.- Constantinopla con Atila “el huno”. Unos y otros le jalaron hasta la saciedad para que no pasara por sus territorios y los tomara como botín de guerra. Era tan malo que en medio de las diligencias de apoderarse de Europa, hasta hizo que el papa San León le jalara. Fue tanto así, que Atila prometió no asolar Roma si le daban como dote a una reina para casarse y un impuesto de guerra anual. Ciertamente, se los concedieron, pero el día que iban a dárselos, el tipo se murió. Quizás fueron cosas de la emoción.

6.- Nicolás Maquiavelo y la corte florentina. Quiso jalarle a César Borgia, que era el principal candidato adeco para reinar en las cortes de Florencia en el siglo XVI, y de allí vino la idea, no solo de escribir sino también de publicar, su obra maestra “El Príncipe”, que mostraba al señor Borgia como el candidato adecuado para dirigir los destinos de Florencia. El problema vino después cuando los que ganaron fueron los Medicis, que eran copeyanos.

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7.- Cristóbal Colón e Isabel La Católica. El almirante Colón estuvo bastante rato jalándole a la reina Isabel para que le concediera el financiamiento necesario para poder realizar el viaje a América. Al final la reina accedió y Colón pudo descubrir un nuevo continente. Puede considerarse la jalada más fructífera de la historia.

8.- Dr. Watson y Sherlock Holmes. Una de las jaladas literarias más apasionantes de la historia. Creemos que Sir Arthur Conan Doyle le tenía rabia al personaje, pues lo imaginó guardando una fidelidad perruna, casi que rayana en el trastorno obseso compulsivo. Aunque Holmes no le paraba mucho a sus recomendaciones, Watson siempre estaba allí a pie del cañón esperando el próximo lío en que iba a meterse. Es que la cuestión no es jalarle a Sherlock Holmes, sino lo peligroso de la vaina.

9.- Mujiquita y Ño Pernalete. Esta es la jalada con sabor venezolano. Mujiquita, un tipo buena gente que se caracteriza por ser el que más o menos sabe de leyes, de redacción de documentos y el que le lee los telegramas al jefe. Está condenado a jalarle al jefe civil del pueblo, un patán ignorante que lo maltrata, y que de paso es compadre de la mala de la novela. La frase más recordada de sus intervenciones: “¡no sea pendejo Mujiquita!”.

10.- Batman y Robin. En principio se pensaba en una jaladera pura y simple, pero con el tiempo se ha transformado en una sospechosa relación entre un tipo ya madurito para la gracia que viste trajecitos raros pegados, y un jovencito con máscara y zapaticos de bailarina. Añádase a esto que Batichica y Gatúbela también le jalan y Batman no les para ni medio. Algo raro pasa.

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La geografía emocional de jalar mecate.

aduladores-3Por propia naturaleza, todo ser humano está diseñado para jalar mecate. No se ofenda, es una afirmación objetiva, que muchos de nosotros hemos puesto en práctica aunque sea de manera inconsciente. Desde la más tierna infancia, el individuo es condicionado para lograr con el menor esfuerzo un propósito, ya sea este efímero o con resultados duraderos.

Todo empieza con una palabra: “bendición”. Tradicionalmente, el acto de la bendición por parte de la familia se constituye en el halago primario y más básico que todo infante le prodiga a sus familiares: es el reconocimiento expreso de un nivel de autoridad y del ascendiente en el árbol genealógico familiar. Cuando el niño pronuncia la palabra “bendición”, se empieza a construir desde ese momento una dinámica de acción-recompensa, la cual es reforzada constantemente por parte de los padres complacidos, abuelos querendones y tíos sinvergüenzas.

De acuerdo a los procesos cognitivos desencadenados, el fonema “bendición”, pasa a formar del ego inconsciente parental, y con ello sobreviene un inmediato ejercicio de recompensas que buscan repetir la nueva conducta aprendida. Debemos hacer la aclaración de que la interpretación práctica del epigrama depende de los niveles de ascendencia y de oportunidad de los cuales se vale el niño con esta nueva habilidad adquirida para ejercitarla en el juego de recompensas que se empieza a desarrollar.

Aclaramos estos conceptos con el siguiente cuadro:

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Con el paso de los años, ocurre el reacomodo de las priorizaciones sociales y emocionales, con lo que empiezan a producirse modificaciones en el sistema de acción-recompensa, produciéndose entonces relaciones más superficiales y dependientes de factores externos al núcleo familiar:

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Ya a partir de ese momento ocurre el necesario rompimiento emocional y biológico con los antiguos patrones familiares, lo que implica que el individuo empieza a exponerse reiteradamente a los factores exógenos que determinarán la dirección de su desarrollo social. 

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Jalar mecate: un análisis transaccional.

Ya lo dijimos anteriormente: jalar mecate es una función social. Es necesario quitarse de la mente el prejuicio de que es una labor vil y despreciable, cuando en realidad puede retribuirle al que lo ejerce un sinnúmero de beneficios. Más arriba se hizo referencia a las reglas de oro de jalar mecate, cuya correcta aplicación garantizan una vida plena y abundante en experiencias positivas.Es necesario estudiar a fondo las reglas básicas, repetirlas como mantras y ser asertivo en su ejercicio. Su aplicación debe convertirse en automatismos emocionales producto de nuestro inconsciente, parte de esa “memoria muscular”, de la que hacen uso los deportistas o los músicos a la hora de aprender una nueva técnica. O sea, que cuando jale mecate, que eso salga solo

Esquema Transaccional

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Figura No. 3

De nuestro análisis, surgen entonces, los siguientes principios que le permitirán jalar mecate con propiedad:

jala1) Pierda el miedo.

No hay nada peor que jalar con miedo. Jalar mecate puede convertirse en un acto generador de bienestar, liberador de endorfinas y que puede significar la diferencia entre jalar mecate en la sombra o jalar escardilla en el sol. Siéntase triunfador y asúmase como jalador, no tenga vergüenza.

Las mejores oportunidades y los más grandes inventos de la historia fueron logrados por los más arriesgados y por aquellos que no se detuvieron en convencionalismos. Cuando jale mecate, hágalo con ganas y siéntase triunfador. A diferencia de la esposa del emperador, el jalador lo es y no teme parecerlo.

2) Sepa a quien jalarle.

Es necesario focalizar un objetivo. Esto nos ahorrará equívocos y el desperdicio de esfuerzo ocasionado por jalarle al que no es. Cuando decidamos jalar mecate, es necesario estudiar el terreno primero para poder saber a quién jalarle. Esto es muy parecido a la técnica de actuación de “entrar en el personaje”: debemos ponernos en situación primero y estudiar con toda atención todas las señales que nos indicarán quien será el afortunado que recibirá nuestras atenciones y requiebros.

Es una tendencia entre los principiantes empezar a jalarle inmediatamente al jefe de la oficina, al gerente de la sucursal o al presidente de la junta directiva. Craso error, no todo lo que brilla es oro. Es muy común que nuestra primera intención sea escalar posiciones lo más rápido posible, pero antes de hacerlo, recomendamos evaluar la situación desde un punto de vista estratégico. Revise, estudie, analice, encuentre las zonas de influencia sobre las cuales se puede advertir la injerencia de terceros o factores imprevistos.

Una vez ubicado el objetivo, ajuste su zona focal y destine sus mejores esfuerzos al más indicado. De repente no es el jefe de la oficina, sino la secretaria de finanzas que le pica el ojo; la esposa del gerente de la sucursal lo visita con frecuencia, bien valdría la pena acercarse a saludarla; si sabe que el presidente de la junta directiva es un hombre muy ocupado, puede dirigir su interés hacia su secretaria, que es la que le lleva la agenda.

A partir de allí, el mundo es suyo.

tumblr_m9oazqxfye1rsjpgao1_5003) Busque el momento oportuno.

Jalar mecate es muy parecido a los regalos: deben ser inesperados y dados en el momento oportuno. La intuición es uno de los sentidos más importantes a la hora de determinar qué momento puede ser el mejor para echar una buena jalada. Lamentablemente, por ser un juicio humano y subjetivo, y por ello imperfecto, no existe forma ni manera de crear esa habilidad. Queda de usted identificar adecuadamente las oportunidades para jalar.

Encontrada la ocasión, proceda. A pesar de lo imprevisible del momento, usted siempre tendrá a su favor que jalar mecate se puede hacer en casi cualquier lado. Recomendamos que se haga principalmente en aquellos momentos de vulnerabilidad emocional: un cumpleaños, un bautizo, un homenaje, o en cualquier ocasión que signifique un reconocimiento. Tome nota: aproveche los momentos en que los sentimientos están a flor de piel.

Debe sacar provecho de esas circunstancias de gran carga emocional y alta sensibilidad, ver a su objetivo casi que con lágrimas en los ojos y decir de modo entrecortado “es que él es como un padre para mí”, y correr a abrazarlo como si faltaran cinco pa`las doce. Y así con la práctica, ubicará los momentos adecuados en los que usted le adjudicará al personaje virtudes reales o no, según la percepción de la jalada que necesite dar.

La idea también es aplicable en otros ambientes: cumpleaños, ruedas de prensa, cursos y talleres. En estos últimos se llega a jalar mecate a niveles épicos, pues aunque nadie haya entendido nada de la materia y la mayoría de los asistentes solamente hayan ido para tener el certificado porque se los piden en el trabajo, allí se jala a gusto y sabroso pues al final casi siempre el facilitador se dirige a los estudiantes y les anuncia todo hecho un mar de sentimientos “hoy yo también he aprendido de ustedes”. Simplemente sublime.

4) Evalúe el costo-beneficio.

Entienda esto: nunca se jala mecate gratis. Es condición inapelable que usted estudie la relación costo-beneficio de jalar mecate en una situación específica. Aclaramos nuevamente que por ser una actividad humana, los resultados de jalar mecate son imprevisibles. Se puede jalar mecate durante años y lograr beneficios que solo disfrutarán nuestros nietos; o por el contrario, una jalada breve puede garantizarnos toda una vida llena de comodidades.

Intente utilizar los métodos de la vieja escuela y que representen el menor daño para su bolsillo: abra la puerta caballerosamente al paso de una dama o un jefe importante; ayude a bajar del carro cuando sienta que las reumas hagan rechinar las articulaciones; salude, dé los buenos días con entusiasmo y párese un rato en la puerta de la oficina del sujeto, pregúntele por su familia y ponga interés en su vida.

También puede ofrecerse amablemente a bañarle el perro, aunque sea un pitbull que ya ha matado a tres cuidadores; hágale el favor de lavarle el carro aunque esté desconchado de llevar tanto sol; puede darle clases de matemáticas al hijo, pero asegúrese por lo menos de que usted sabe más matemáticas que él; en fin, hágase notar. Uno nunca sabe: el multimillonario Howard Hughes le dejó diez mil dólares de herencia a un tipo desconocido que lo único que hizo fue darle la cola en medio del desierto de Nevada.

jalabolismoCon los tiempos que corren, es indispensable configurar una estructura de costos que nos permita cierta holgura a la hora de hacer un gasto de recursos materiales o humanos. Olvídese de perfumes caros, ropa de marca o boletos de avión, que por obvios pueden parecer hasta grotescos y una forma desvergonzada de adulación. Excepto que sean para su mamá, le recomendamos desechar esas alternativas. Y eso ni siquiera, pues a final de cuentas, jalarle mecate a la mamá es considerada una alternativa de bajo costo, que se resuelve con un almuerzo el día de la madre, un “mami te quiero” y ya.

Prisión de Kalinka, celda 417.

Estepas siberianas, invierno de 1952.

Jesús Millán.

@jesusmillan1969

Bibliografía fundamental consultada por el autor.

1. Chef Pirito. Mil Recetas Divertidas. Ediciones De Rechupete. Capítulo 5: “Matando mi primera gallina de sancocho”.
2. Lóculo. Tragedias y Ditirambos (traducción libre). Thypográphica Obscénitas Graphíae. Artículus Primis: “Senex homosexualis umbrátilem vitam ágere et mamma domus nativitate”.
3. Lovecraft, H.P. Necronomicón. Editorial Zapegato. Capítulo XIII: “Errores más comunes que cometen los principiantes al invocar al demonio”.
4. Millán Jesús. Obras Incompletas. Editorial El Beso de Judas. Tomos 4 al 7: “Abriéndome al universo: superando el miedo a las cucarachas voladoras”.

 

5. Varios Autores. Vademécum Farmacéutico. Ediciones El Aneurisma. Apéndice Práctico No. 2: “Drogas que afectan sistemas vasculares: antijaquecosos, antieméticos y antidiarréicos”.

 

Críticas a la obra del autor.

“El autor Jesús Millán ha logrado condensar en su obra las premisas principales y razón de ser de este tema trascendental. Su Opus Prima marca un antes y un después en la disciplina de jalar mecate… ajá, miren que son las siete y ya tengo que cerrar, ¿quién me da la cola?”.

Vlad Dracul Van Helsing. Periodista. Agencia de Noticias Falsas Press.

 “Finalmente ha llegado a nuestras manos un valioso compendio que configura el oficio de jalar mecate como una disciplina científica, poseedora de un riguroso método y con una carga epistemológica tangible. El autor deja para la galería las consideraciones retóricas y despierta sin ningún pudor esa faceta de jalamecate que todos tenemos, pero que nos avergonzamos de exhibir”.

Anselmo Jones. Paciente. Pabellón Psiquiátrico Clínica ACV.

“… Un pollo, seis hallaquitas, una ración de ensalada, una ración de yuca y una peisi de dos litros. Son 22.500 bolívares. ¿Ahorro o corriente?”.

Pedro Moreno. Mesonero. Pollera “La Medianía”.

 “… Mezcle la harina, el azúcar y los huevos, batiendo lentamente. Agregue la vainilla, la canela y el clavo de olor, y vierta la mantequilla derretida. Luego, precaliente el horno a 250º, mientras deja que la masa repose”.

Hernia Sttufersorm. Traductora. Revista Culinaria alemana “Und koñen, und vainen”.

 

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