Murphy

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I

Todos hemos escuchado hablar de él. No es la trama edulcorada que en los últimos tiempos ha aparecido en los medios. Se trata de la versión “cabilla” del asunto. Es una especie de mantra recitado durante siglos, que tomó forma en el siglo XX: si algo tiene oportunidad de salir mal, saldrá mal. Eso derivó en un axioma acuñado en honor a un militar de apellido Murphy, quien de alguna manera se tomó en serio el asunto de estudiar el porqué las cosas salen mal… y lamentablemente la pegó. De allí que todas las teorías razonables o no sobre el respecto, sean conocidas en su conjunto como las leyes de Murphy.

descarga (10)¿Han hecho la prueba del pan embadurnado en mayonesa, mantequilla, mermelada o cualquier otro alimento para untar? Crisis aparte, nos daremos cuenta, como ya lo han sabido perfectamente todas las amas de casa a lo largo de la historia de la humanidad, que el lado untado caerá primorosamente sobre la alfombra nueva, la tapicería lavada o la camisa recién planchada. Ni más ni menos. Pero no todo se trata de que las cosas salgan mal, sino de que las posibilidades retrasen sensiblemente, o en el peor de los casos, anulen totalmente las estadísticas favorables para la víctima de la ley.

Uno de los ejemplos clásicos del teorema, es el de las colas en una taquilla o caja registradora: siempre, por cualquier razón, tendremos la impresión de que la cola del lado avanza más rápido. ¿Nunca han tenido esa sensación? Es una especie de incomodidad mezclada con el pensamiento de “soy un bolsa parado en esta cola que no avanza”. Y hasta tenemos la paciencia de esperar largo rato, como para sostener la esperanza de que la cosa se revierta, o por lo menos se equilibre. Y así, mientras esperamos que alguien se ponga las pilas, sea el destino, la suerte o algún antiguo dios egipcio mediante, vemos con desesperación como el último que llegó, se va tan campante a los pocos minutos de colocarse en la cola de la suerte. Con la ley de Murphy nunca se puede decir “no juego más”.

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Yo mismo tengo mi propia versión del karma murphiano: nunca, jamás en mi vida he podido entrar en una tienda vacía a comprar algo, pues inmediatamente se llena y tardan en atenderme. La cuestión ya roza lo paranormal, y me está preocupando no aprovechar este poder sobrehumano y esotérico como para montar mi propio negocio. Razono entonces: pues si mi presencia es suficiente para que la gente empiece a llegar a una tienda, ergo, estando yo presente durante buena parte del día, imaginen la millonada en ventas que me originaría. Gracias por existir, Murphy.

II

descarga (11)No crea que su destino es un cúmulo de despropósitos. Las leyes de Murphy son el vínculo que nos une con la realidad, pues todos sabemos que si algo tiene la posibilidad de salir mal, saldrá mal. Y si empieza mal, terminará peor. Esto va en concordancia con lo dicho por un sabio hace mucho tiempo ya: los optimistas son pesimistas en tratamiento con antidepresivos.

En el mundo de Murphy no existe la casualidad, el destino ni la suerte, solo la realidad, y de la más dura. Y pensar que el Sr. Murphy nunca imaginó que sus enunciados pudieran trascender de la engañosa simpleza de unas pruebas para pilotos que él mismo dirigía.

Lean la siguiente selección de leyes y enunciados propuestos desde la inicial premisa básica de Murphy.

Se sentirán identificados, se los aseguro. Se trata de la vida misma.

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1.- Ley del campo óptico y espectro visual.

Postulado: nunca nadie ha podido descifrar qué quiere decir alguien cuando se refiere a un color llamado “melón”. Cantidades infinitas de personas se han roto la cabeza tratando de entender cuando se les habla de un “color melón”. Conocemos el rojo, el amarillo, el verde; podemos entender que existe el violeta, o que hay un margen de certidumbre que permita distinguir el azul rey del azul marino… ¿Pero “color melón”? ¿A quién se le ocurre?

Teorema de la ley: también se aplica a las relaciones madre-hijos, sin color melón de por medio: “si yo lo llego a ver, ya sabes lo que te va a pasar”.

2.- Ley de la planeación espacial e incremento de las capacidades cognitivas.

Postulado: toma su nombre de la propensión muy humana de querer usar los aparatos de la más variada gama o realizar tareas, sin consultar primero el manual de instrucciones o la guía para realizarlos:

¿Un mueble modular? De seguro sobrarán tornillos.

¿Computador nuevo? Nunca se sabrá el por qué luego de instalados, los programas no funcionan adecuadamente.

¿Receta de cocina? Upsss… ¿seguro que eran tomates y no plátanos?

¿Juguete armable? Niño no llores, ya casi termino.

Corolario de la ley: sí, es el librito escrito en tres idiomas al fondo de la caja.

3.- Ley de los términos e importancia proporcional.

Postulado: luego de empacadas las maletas, cerradas las cajas y entregadas las llaves, nos damos cuenta que necesitamos el suéter azul y el gorro porque el frío al llegar es terrible. Irónicamente, previendo que lo necesitaríamos, fue lo primero que metimos en la maleta.

Teorema de la ley: la importancia de los objetos es inversamente proporcional al lugar que ocupan cuando los guardamos, y eso si recordamos dónde los guardamos.

4.- Ley del electromagnetismo humano negativo.

Postulado: jamás funcionará un computador, y mucho menos una impresora, cuando son las 3 de la mañana de un día especialmente estresante en la oficina, al cabo del cual hay que entregar un importantísimo y voluminoso informe para la próxima reunión de junta directiva, que será exactamente a las 7:30 am de ese mismo día.

Primer axioma de la ley: por lo general, los aparatos electrónicos empiezan a funcionar normalmente a las 7:35 am.

Segundo axioma de la ley: en la reunión se discutirá nuestro próximo aumento de sueldo.

Tercer axioma de la ley: Bill Gates, ¿por qué me has abandonado?

5.- Ley de la ocurrencia probabilística individual.

Postulado: por fin nos animamos a hacer trámites en una oficina gubernamental, luego de consultar a varios conocidos que nos dicen al unísono “chico, pero si es facilito, no piden nada”. El día que nos toca, cambian todos los requisitos.

Teorema de la ley: la cantidad de requisitos es inversamente proporcional a la importancia del documento.

6.- Ley clásica de las expiraciones.

Postulado: todo aparato electrónico dejará de funcionar en la semana siguiente a haber expirado la garantía. Posee una alta ocurrencia para los certificados médicos viales, que duren lo que duren, expiran automáticamente al avistar a un fiscal de tránsito. Casualidad, también pasa con el seguro de responsabilidad civil del vehículo. Aplica igualmente en los casos en que se quiere cobrar el cheque de la quincena con la cédula vencida; recuerde que no es política de la empresa hacer transferencias, con este peligro de los hackers en internet.

Axioma de la ley: ciudadano, párese a la derecha y espere que lo llame.

7.- Ley de la culpabilidad individual y automatismo grupal.

Postulado: a la hora de buscar culpables, y al no existir la certeza de quién fue, se escoge al que estaba más cerca, al que ocupaba el puesto de al lado, al que pasó a esa hora por allí, al que tocó el cable rojo, al que iba a apretar el otro botón, o al amigo (de verdad, solo es un amigo), de la chica que salió embarazada. En un acto de hermosa solidaridad automática grupal (para ellos), todos apuntan a una única culpabilidad (la de aquél).

Corolario de la ley: sí, es raro ver que los otros carguen con la culpa.

8.- Ley de las trayectorias elípticas y cinetismo.

Postulado: todos los guijarros que caen del camión volteo que va delante de nosotros, caerán directamente en nuestro parabrisas. El agua impulsada por los vehículos a toda velocidad, nos salpicará al pasar. Las pelotas lanzadas al aire, nos escogerán para rebotar. Los pájaros que cuidan nidos nos verán como sus intrusos preferidos. Todo objeto lanzado dentro de una casa, aterrizará en las cerámicas de la mesita de la sala.

Axioma de la ley: hay pelotas que no rebotan. Y eso duele.

9.- Ley de la presencia técnica e intermitencia de procesos.

Postulado: basta que vayamos al médico, para que desaparezcan los síntomas y nos sintamos mejor. Luego de contratar una grúa, apenas el carro pasa la puerta del taller, prende. Los equipos de computación funcionan a las mil maravillas en presencia del técnico. Los profesores hacen ver que el ejercicio (receta, manualidad, tarea), es de lo más fácil.

Corolario de la ley: no le avise a los computadores cuando el técnico vaya de visita.

10.- Ley de la biometría y percepción antropomórfica.

Postulado: ¿por qué, si son iguales, y hasta comprados en la misma tienda, a ella le queda mejor esa blusa / pantalón / collar / sombrero / zapatos, que a mí?

Corolario de la ley: sí, a ella le quedan mejor.

Jesús Millán

@JesusMillan1969

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