Turismo Emocional: Los Lugares Comunes Donde No Quiero Estar.

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WORDS 1Hace algunos años el Prof.  Jesús María Aguirre S.J. de la Universidad Católica Andres Bello,   nos increpo:
“Uds. tienen un mar de conocimientos, de un centímetro de profundidad “
Nunca le preguntamos si la frase era propia, o si, apropiadamente la tomaba prestada para usarla.

A mí me sirvió siempre para asociarla con las redes sociales, pues me parece que le va perfecta la descripción.

Más recientemente me ha servido para asociarla a la ligereza con que se trata en esta época al manejo asertivo de las emociones. Es decir mucho de lo que hoy día se produce, consume y procesa en torno a la inteligencia emocional.

El tema, que para bien hoy día se expone y presenta con la señalada importancia en beneficio de nuestra salud física y mental, cobra cada vez más relevancia, por lo que no es difícil conseguir literatura, videos, charlas, seminario, etc. que muestran lo necesario de las herramientas de las que disponemos para alcanzar una vida emocionalmente sana. Hasta acá todo bien, aunque no comparto del todo el arsenal de teorías, categorías y esquemas, porque allí arrancamos con el mar de conocimientos… de un centímetro de profundidad.

En temas de conductas, hay que ponerse profesionalmente serios, porque no es cualquier cosa lo que está en juego, y esta manía de hacer receta de todo, de banalizar para hacer digerible y mercadeable las cosas, desvirtúa la real importancia del asunto y convierte herramientas y procedimientos (elaborados por profesionales con conocimiento de causa) en tips de auto superación realmente poco serios y recomendables. Llegados a este punto, nos quedamos en ese cómodo centímetro de profundidad, donde la gente no encara sus situaciones, donde ponemos nuestras emociones a temperatura ambiente. Nada debe realmente perturbarnos, aunque la sicosis se esté gestando. Es un terreno tierno donde debemos superar nuestras rabias, miedos, duelos, etc. con frases inspiradoras, pasos (10 pasos para superar el divorcio) e impersonales emoticones. Turismo emocional. Terreno fértil para el lugar común.

WORDS 3

¿Qué es un lugar común? ¿Dónde queda? ¿En qué circunstancia de nuestro mapa emocional se levanta o nos hace objetivo? ¿Es un consuelo, una herramienta útil, o un pompón que saca la porrista que todos llevamos dentro?

A mi más bien me parece una zozobra y una evidencia de la ligereza emocional con la que tomamos a veces los traspiés en nuestras vidas, o en las de otros.

El lugar común es por definición una frase o una idea excesiva, gastada o poco imaginativa.   Y todos aterrizamos allí casi sin darnos cuenta, apelando a la simplificación de una situación, emocionalmente comprometida, porque no alcanzamos a manejarla de manera más honesta. Entonces sacamos la porrista galla que todos incubamos dentro y batimos el pompón lanzándonos una pendejada como: “El dinero no hace la felicidad”.

Definitivamente su felicidad no dependerá del dinero del que disponga. Si algo está claro hoy día es que la actitud que Ud. tenga respecto a todo en la vida será el factor detonante de su bienestar. Pero dinero disponible para solventar situaciones determinadas, hará que su actitud sea 100% más proactiva.

No discrimina la enfermedad, a la hora de hospedarse en nuestro cuerpo, en si Ud. tiene más o menos dinero. Pero le será mucho más llevadero el revés si posee los recursos para procurarse buena atención médica.

Es aquí donde el turista emocional le dispara ese lugar común, a quema ropa. Y si es atrevido lo complementa con un: “El tiempo de Dios es perfecto”. Porque aunque el individuo este preñado de las mejores intenciones, no puede comprometerse emocionalmente con la situación y con honestidad decirle: “que mal rato hermano, espero con fe que salgamos de esto, pero mientras dure y pase lo que pase cuenta conmigo “.

El lugar común es un recurso chucuto para atajar un destino adverso. ¿Qué no? Aquí está uno de mis favoritos: “Todo sucede por una razón”… la desgracia como puerta giratoria que da al vestíbulo de las oportunidades. Tristemente el aprendizaje no es un bono anexo a la pena, no toda pena engendra una experiencia positiva y un bagaje y podríamos poner como ejemplo cruel, apropiado a nuestra situación país, el ser víctima de la delincuencia, pues no hay aprendizaje alguno en tal circunstancia. No es lo mismo experiencia  que aprendizaje.

Lo mismo pudiéramos aplicar con otras situaciones como, por ejemplo vivir en condición de pobreza, pero por increíble que parezca ante la atrocidad de la miseria, y las huellas profundas que vivir en desventaja deja en un individuo, esta es una de las adversidades que más lugares comunes suscribe. La pobreza, la miseria, la minusvalía de oportunidades que genera,  es algo que desafortunadamente la humanidad como conjunto tiene como misión pendiente y nunca supera. Nuestro nivel de compromiso con nuestra propia especie es muchas veces precario y como aceptarlo nos cuesta, filtramos la falta de empatía con un lugar común: “Algo es algo, peor es nada”, el rigor de los recursos para que Ud. acepte conforme su destino.

Probablemente acompañado con un: “La fe mueve montañas”, apelando a la siempre oportuna divinidad, para que no pierda la esperanza en que algún día, si persevera llegara a un lugar común mejor: “De lo bueno poco”, eso si el humor es favorable, porque de lo contrario la sentencia será tajante: “La gente tiene lo que se merece”. Una sentencia hueca y cruel.

Mención aparte me merece: “La belleza no lo es todo en la vida”.  Falsa,  porque nos pasamos la vida en pos de la belleza: la belleza de la naturaleza,  que retratamos en ocasos, atardeceres y paisajes de todo tipo a sabiendas de que estas imágenes alimentan nuestro espíritu; la belleza en las artes; la moda; la música; el amor como hermosa manifestación de las emociones  a través de las cuales nos relacionamos. La belleza es inherente a nuestra condición, siempre buscamos ser hermosos, integrales, situaciones armónicas que nos eleven emocionalmente y además nada es mas subjetivo y personal que aquello que consideramos bello y hacemos todo buscando y cuidando esa armonía en nuestras vidas.

Cuando le estampan un “la belleza no lo es todo” a alguien, generalmente hay un sesgo,  con muy mal sabor en la boca. En los años de recorrido, nunca, nunca he visto a alguien recibir este lugar común más que con una bruma en la mirada y el peso de que debe merecerse por cualquier otro medio lo que busca,  pues ha sido juzgado, sin opción a pataleo, desde la orilla subjetiva de aquel que le propina el feo a rajatabla.

Dejo para terminar un lugar común que se ha popularizado en nuestro país, por aquellos de los cambios políticos, sociales y económicos que hemos tenido en los últimos 20 años: “Éramos felices y no lo sabíamos”. Quizá la mejor manera para explicar mi aversión por este artilugio del turismo emocional es invitarlos a leer otro de nuestros artículos en el blog.  ¿SOMOS LO QUE COMEMOS?

Léanlo y conversamos sobre la tan cacareada felicidad perdida.

PD: Para complementar nuestro articulo les dejamos “El Alfabeto Emocional”, un video que nos encanta, sobre los efectos de la buena actitud y el manejo asertivo de nuestras emociones en nuestra calidad de vida.

El Dr. Juan Hitzig  es un médico gerontólogo. Diseñó el Programa Médico Longevus, con el objetivo de prevenir, tratar y revertir los efectos del stress, el envejecimiento y las enfermedades ligadas al mismo. Su programa se centra en la relación de situaciones tan intangibles, como lo son conductas y actitudes, con una realidad tangible como es el envejecimiento exitoso. Su experiencia médica le ha permitido concluir que si bien el envejecimiento es un proceso inexorable,  su ritmo puede modificarse de manera favorable. Para ello se hace necesario moderar el sistema inmunitario, estimular el sistema neuronal y equilibrar el sistema hormonal Durante años el Dr. Hitzig ha observado a cientos de longevos saludables (envejeciendo sin discapacidad) y una característica común a todos ellos es su capacidad de manejar las emociones negativas o stress emocional.

Les invitamos a ver, asimilar, compartir el video  y  recordar siempre que el organismo es nuestro cuerpo físico, las emociones nuestro cuerpo energético y en armonía hacen un ser saludable y longevo.

http://www.longevus.com.ar/

Adriana G.

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